La suspensión del gerente de Emcali encendió las alertas en Cali, justo cuando la empresa avanzaba en la revisión de un modelo de alumbrado público que ha permanecido casi intacto por más de 25 años. La decisión se produjo en medio de un proceso que buscaba evaluar contratos históricos y abrir la posibilidad de una nueva licitación, con el objetivo de modernizar un servicio clave para la ciudad.
La iniciativa había sido respaldada por sectores ciudadanos que consideran necesaria una actualización del sistema, tanto en términos de eficiencia como de transparencia. Sin embargo, la medida disciplinaria generó inquietudes sobre si este tipo de controles podrían estar incidiendo, directa o indirectamente, en decisiones administrativas que apuntan a cambios estructurales.
Sin atribuir responsabilidades ni señalar irregularidades, el caso abrió un debate de alcance nacional sobre el equilibrio entre la vigilancia institucional y la autonomía administrativa, y sobre cómo garantizar que los mecanismos de control no terminen convirtiéndose en un freno para reformas necesarias en los servicios públicos.











