Un conjunto de videos grabados recientemente en el Parque Nacional Natural Chingaza ha permitido observar escenas íntimas y poco comunes del oso andino en su entorno natural. Las imágenes, capturadas por el guardaparques Arley Muñoz, muestran a tres hembras acompañadas de sus crías en diferentes momentos del día, evidenciando que la especie continúa reproduciéndose en el páramo.
En los registros se aprecia una madre amamantando a dos cachorros, otro ejemplar juvenil encaramado en un frailejón mientras su progenitora lo anima a avanzar, y una tercera familia descansando entre los pastizales. Estas escenas, normalmente difíciles de documentar, revelan la tranquilidad con la que estos animales se desplazan en esta zona protegida.
Muñoz, quien ha seguido la presencia de la especie durante años, explicó que la reciente temporada ha sido especialmente positiva. “He logrado documentar seis hembras diferentes, cada una con su cría. Tres de ellas tienen dos cachorros y las otras tres uno solo”, detalló el guardaparques, destacando el aumento de individuos registrados.
Un reflejo del buen estado del páramo
El avance en la presencia del oso de anteojos está relacionado con el trabajo conjunto entre comunidades y autoridades ambientales. Según Muñoz, en Chingaza existen más de 100 acuerdos de conservación firmados con familias campesinas que viven en las zonas limítrofes del parque, lo que ha permitido disminuir las presiones sobre el páramo y mejorar su estado de protección.
A pesar de estos logros, el guardaparques recordó que la especie continúa en una categoría de vulnerabilidad y que la conservación sigue siendo urgente. “Es una excelente noticia, pero el riesgo no desaparece. El oso andino cumple un papel clave en la salud de los bosques y los páramos, así que protegerlo es proteger todo el ecosistema”, enfatizó.
Un ingeniero natural del bosque
El oso de anteojos es uno de los grandes dispersores de semillas en los ecosistemas altoandinos. Su dieta basada en frutos le permite transportar semillas a nuevas áreas, contribuyendo a la regeneración del bosque y al fortalecimiento del páramo. Esta función lo convierte en un actor indispensable para la biodiversidad de la región.
No obstante, su población continúa siendo amenazada por la pérdida y fragmentación del hábitat, la expansión agrícola y los conflictos con algunas comunidades rurales. Por ello, los expertos coinciden en que las acciones de conservación deben mantenerse y fortalecerse.











