Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) imputó al excomandante del Ejército Nacional de Colombia, el general (r) Mario Montoya, por 134 ejecuciones extrajudiciales ocurridas en 16 municipios de Antioquia durante su tiempo como comandante de la Cuarta Brigada entre 2002 y 2003.
La magistrada de la Sala de Reconocimiento de la JEP, Catalina Díaz, señaló que Montoya está siendo imputado por mentir sobre el número de bajas, encubrir casos de abuso de la fuerza, presionar a sus subalternos para obtener resultados en combate, usar un lenguaje violento que, según sus palabras exaltaba el derramamiento de sangre, ordenar que no se reportaran capturas ya que las consideraba resultados no deseados.
La magistrada afirmó que las pruebas recopiladas demostraron que se implementó sistemáticamente esta práctica para demostrar resultados operacionales. Se encontró que la orden recurrente de Montoya a las unidades tácticas era reportar bajas en términos de «litros», «chorros», «ríos», «barriles» o «carrotancados» de sangre. El 80% de las ejecuciones extrajudiciales registradas entre 2002 y 2003 ocurrieron en el batallón de Infantería No.4 ‘Jorge Eduardo Sánchez’ (BAJES), que operaba bajo su mando.
La JEP considera que estas ejecuciones extrajudiciales ocurrieron en un contexto de confrontación armada intensa en Antioquia en esa época, donde las guerrillas de las FARC-EP y el ELN tenían la iniciativa militar. Estas acciones llevaron a la degradación de la violencia, la estigmatización de la población y el aumento de la vulnerabilidad de los habitantes.











