Brasil se volvió este domingo el país más reciente del mundo en dar un giro hacia la derecha extrema, con la elección de un populista de mano dura; el cambio político más radical desde que esta nación regresó a la democracia hace más de treinta años.

El nuevo presidente Jair Bolsonaro, de 63 años, apoya la dictadura militar, está a favor de la tortura y ha amenazado con destruir, encarcelar o forzar a exiliar a sus opositores.

Además, ganó al aprovechar el amplio resentimiento hacia el gobierno, azotado por un alza en la delincuencia y por dos años de creciente crisis política y económica, y al presentarse como la alternativa.

“No se me ocurre otro ejemplo de un líder tan extremista que haya sido votado en elecciones democráticas de América Latina”. Dijo Scott Mainwaring, profesor de la Universidad de Harvard, especializado en política brasileña.

Luego de la victoria del candidato, una mujer protesta sosteniendo un ataúd con las iniciales del Partido de los Trabajadores (PT).

Propuestas.

Entre sus propuestas están que las fuerzas policiales de Brasil obtengan la autoridad de matar a sospechosos de posibles delitos porque “un buen criminal es un criminal muerto”, aseguró.

A partir de enero de 2019, también ha prometido reducir la edad de castigo penal, establecer sentencias más duras para crímenes violentos y promover las leyes de posesión de armas en civiles.

La victoria de Bolsonaro cierra una campaña que dividió a familias, deshizo amistades y desató alertas sobre qué tan resiliente es la democracia de Brasil.

Con el 55 por ciento de los votos, Jair Bolsonaro derrotó a Haddad.

Declaraciones.

“Las elecciones no cambiarán nada en este país”, dijo en uno de sus siete mandatos en el Congreso. “Las cosas solo cambiarán el día en el que se desate la guerra civil y se haga el trabajo que no hizo el régimen militar de matar a 30.000. En cada guerra mueren inocentes. Yo estaré feliz si es que muero con tal de que lo hagan 30.000 personas”.

Declaraciones polémicas como estas, más que descalificarlo lo volvieron atractivo para muchos brasileños, los que ven en él alguien que romperá con el orden establecido, el mismo que ayudó a la campaña de Donald Trump en 2016.

Bolsonaro afirmó durante su discurso de victoria, el domingo, que será un defensor de la Constitución y de los principios democráticos.