La tensión entre Colombia y Ecuador sigue escalando tras el anuncio de nuevas medidas comerciales por parte del gobierno ecuatoriano. El presidente Gustavo Petro reaccionó con dureza a la decisión de incrementar los aranceles a productos colombianos, calificándola como una “monstruosidad” y advirtiendo un posible giro en la política económica internacional del país.
La medida, impulsada por el mandatario ecuatoriano Daniel Noboa, elevará los aranceles hasta el 100 % a partir del 1 de mayo. Este incremento representa una nueva fase en la disputa comercial que comenzó meses atrás, cuando Ecuador estableció inicialmente un 30 % de gravamen a las importaciones provenientes de Colombia.
Ante la escalada, Petro sugirió replantear la permanencia de Colombia en la Comunidad Andina, planteando incluso la posibilidad de avanzar hacia una integración más estrecha con el Mercosur y fortalecer relaciones con mercados del Caribe y Centroamérica.
Desde Quito, las autoridades justificaron el aumento de los aranceles argumentando una supuesta falta de acciones concretas por parte de Colombia en materia de seguridad fronteriza. La medida ha sido presentada como una “tasa de seguridad”, en respuesta a la creciente violencia en la zona limítrofe.
El conflicto comercial también ha estado acompañado de tensiones diplomáticas. Recientemente, Noboa ordenó el llamado a consultas de su embajador en Bogotá tras declaraciones de Petro sobre el exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, a quien el mandatario colombiano calificó como “preso político”.
Además, la canciller ecuatoriana Gabriela Sommerfeld confirmó la suspensión de las mesas técnicas bilaterales que buscaban encontrar una salida negociada al conflicto arancelario, señalando la necesidad de un ambiente más favorable para retomar el diálogo.
Históricamente, Colombia y Ecuador han mantenido una relación comercial estrecha, con intercambios que rondan los 2.800 millones de dólares anuales. Sin embargo, la actual coyuntura pone en riesgo este vínculo, especialmente en un contexto marcado por problemas de seguridad en la frontera compartida.
A esta situación se suma un incidente reciente relacionado con una bomba sin detonar que apareció en territorio colombiano, presuntamente vinculada a operaciones militares ecuatorianas. Aunque inicialmente generó acusaciones cruzadas, una investigación conjunta concluyó que el artefacto habría cruzado la frontera tras un rebote, descartando un ataque directo.










