Uno de los proyectos hoteleros más importantes inaugurados en Cartagena durante 2026 es Four Seasons Hotel and Residences Cartagena, un establecimiento de lujo internacional que abrió sus puertas el 2 de abril en el emblemático barrio Getsemaní. La propiedad reúne diferentes edificios históricos que fueron intervenidos mediante un proceso de restauración y adaptación para su uso hotelero, incluyendo espacios vinculados con el antiguo Club Cartagena. Su apertura representa la llegada de un tercer establecimiento Four Seasons a Colombia, junto a las propiedades que la compañía opera en Bogotá. La iniciativa combina alojamiento, gastronomía, bienestar y entretenimiento en un entorno cercano al Centro Histórico, el Parque Centenario y el Centro de Convenciones Cartagena de Indias.
El hotel dispone de 131 alojamientos, entre habitaciones y suites, con una colección de 27 espacios de estilo colonial ubicados en edificios históricos. La propuesta arquitectónica busca conservar elementos originales y combinarlos con mobiliario contemporáneo, obras de arte y servicios de hospitalidad de alta gama. En su desarrollo participaron firmas internacionales de diseño y arquitectura, así como artistas y artesanos colombianos. Entre los elementos destacados se encuentran los trabajos vinculados con el diseñador francés François Catroux y diferentes intervenciones que incorporan materiales, texturas y expresiones artísticas relacionadas con Cartagena. La restauración permitió recuperar espacios que forman parte de la memoria arquitectónica de la ciudad y darles una nueva función dentro de la industria turística.
Ocho restaurantes y bares en un mismo complejo hotelero

Una de las principales características del Four Seasons Cartagena es su oferta gastronómica, integrada por ocho restaurantes y bares con propuestas de diferentes estilos. Entre ellos aparecen The Grand Grill, especializado en carnes y productos del mar; Bar Lelarge, que desarrolla una experiencia de coctelería en el antiguo Club Cartagena; Café Rialto, enfocado en café colombiano y productos de panadería; y Pizzeria Della Chiesa, ubicada en un espacio relacionado con la historia arquitectónica del inmueble. También se encuentra El Aljibe, concebido como un bar de ambiente reservado, además de otros establecimientos que completan la experiencia culinaria. Esta diversidad busca atraer tanto a huéspedes como a visitantes interesados en explorar propuestas gastronómicas en el entorno de Getsemaní.
La oferta del complejo incluye además dos piscinas en las terrazas, espacios de bienestar, gimnasio y salones para reuniones y celebraciones. Estas características permiten atender diferentes tipos de público, desde parejas que buscan experiencias de descanso hasta viajeros que participan en reuniones corporativas o acontecimientos sociales. El hotel también dispone de espacios destinados a eventos, una actividad relevante dentro del turismo de Cartagena por la presencia constante de congresos, bodas y encuentros empresariales. La cercanía con el Centro de Convenciones representa una ventaja de ubicación para personas que necesitan combinar compromisos profesionales con actividades turísticas y gastronómicas durante su visita.
Una inversión que une patrimonio, lujo y entretenimiento
La transformación del inmueble también plantea una relación interesante entre preservación del patrimonio y desarrollo económico. Cartagena cuenta con numerosos edificios de valor histórico que requieren intervenciones especializadas para conservar sus características originales y adaptarse a usos contemporáneos. En este caso, el proyecto recuperó diferentes estructuras y las integró en una operación hotelera internacional. La participación de artistas, diseñadores y artesanos locales permitió incorporar expresiones culturales dentro de los espacios intervenidos. Sin embargo, la sostenibilidad de iniciativas similares depende del respeto por las condiciones patrimoniales, el mantenimiento de los inmuebles y una relación equilibrada con las dinámicas sociales y culturales del entorno.
Para Getsemaní, la presencia del Four Seasons constituye otro elemento dentro de una transformación turística que ha dado mayor visibilidad internacional al barrio. Sus calles, plazas, establecimientos gastronómicos y expresiones artísticas forman parte de una identidad reconocida por viajeros de diferentes países. La nueva operación hotelera puede generar oportunidades para proveedores, trabajadores y negocios vinculados con la actividad turística, aunque también plantea el desafío de conservar el carácter comunitario del sector. La apertura representa una nueva etapa para el alojamiento de lujo en Cartagena, donde los visitantes buscan cada vez más experiencias que combinen comodidad, historia, cultura y conexión con el territorio.










