Comandante del ELN condiciona suspensión de secuestros

El comandante del ELN, ‘Antonio García’, a través de una columna, detalló los términos acordados en el quinto ciclo de diálogos con el Estado colombiano. Subrayó que la suspensión del secuestro está condicionada a la extensión del cese al fuego y a la obtención de financiamiento para el grupo.

García criticó la interferencia de terceros en el proceso, asegurando que se alteró una agenda ya acordada entre las partes. Destacó que, aunque se firmaron siete acuerdos tras las discusiones en México, la suspensión de retenciones con fines económicos depende tanto de la prórroga del cese al fuego como de la adquisición de recursos financieros para el grupo.

El líder guerrillero enfatizó la necesidad de financiación externa para el grupo, reconociendo que los recursos no pueden provenir del Estado. A su vez, señaló que aunque se ha establecido un cese al fuego temporal, aún existen ajustes por hacer para garantizar su eficacia.

Además, aclaró que no se ha alcanzado un acuerdo sustancial sobre la paz, ya que el proceso de participación social para construir una Agenda de Cambios para el país está en una fase inicial.

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La Plaza de los coches: uno de los sitios que ha sido «testigo” de la evolución histórica de Cartagena

La Plaza de los Coches, espacio emblemático que recibe a locales y turistas que visitan el Centro Histórico, se ha convertido en uno de los » testigos» de la evolución histórica que ha vivido Cartagena desde el pasado siglo. A lo largo de su historia, ha recibido varios nombres que reflejan la evolución y los distintos usos que ha tenido desde la época colonial. Fue conocido como «El Juez». Este nombre se debe a que en una de las esquinas de la plaza vivió don Francisco de Santa Cruz, un licenciado en leyes que llegó a Cartagena en 1536 como Juez de Residencia y Su misión era juramentar al nuevo gobernador de la ciudad, don Juan de Vadillo, quien recibió el cargo en reemplazo de Pedro de Heredia. La llegada de Santa Cruz, personaje influyente en la ciudad, marcó el inicio de la relevancia política y judicial de este espacio. Con el tiempo, durante la colonia, la plaza pasó a ser escenario de la venta de esclavos africanos, y recibió el nombre de «El Esclavo». En el siglo XVI, mercaderes se quedaron en uno de los costados de la plaza, y motivó que cambiara su nombre a «Los Mercaderes». Pero con la autorización para vender yerbas, comenzó a llamarse «Plaza de Yerba». Y el nombre actual de «Plaza de los Coches» se consolidó a finales del siglo XIX, cuando se permitió el estacionamiento de carruajes en la plaza.

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Estudiantes de Barú se alistan para las Pruebas Saber 11

Este domingo, 104 jóvenes de las Instituciones Educativas Luis Felipe Cabrera, Santa Ana y Ararca, en la isla de Barú, se enfrentarán a las Pruebas Saber 11, con el objetivo de cumplir su sueño de ingresar a la universidad. Estos estudiantes han sido parte del programa «Barú a la U», una iniciativa educativa que desde 2021 ha fortalecido sus habilidades en lectura crítica, competencias ciudadanas, matemáticas, ciencias naturales e inglés, preparándolos no solo para las pruebas sino también para la vida universitaria. El proyecto ha contado con el respaldo de la Fundación Santo Domingo, Fundación ADOMI, Grupo Argos, Fundación Grupo Argos, Puerto Bahía, Fundación Hernán Echavarría y el Club Náutico Punta Iguana, quienes han trabajado en alianza con las escuelas locales para garantizar el acceso a una educación de calidad. Experiencia con las Pruebas Saber Vanessa Olier, una exalumna del programa, destaca la importancia de este esfuerzo. “Obtener un buen puntaje en las ICFES me abrió muchas oportunidades, ingresé con mi puntaje a 3 universidades públicas y 4 privadas. Eso quiere decir que sí sirve esforzarse en las pruebas, te permite tener opciones. Por eso agradezco a Barú a la U, porque su visión nos permite salir de nuestra zona de confort y garantiza ese acceso a la educación superior, desde la autonomía como el esfuerzo a obtener un buen puntaje”, expresó Olier. El programa ‘Barú a la U’ realmente marca la diferencia en nuestra preparación». Además de la preparación académica, «Barú a la U» organiza ferias universitarias en la isla, visitas a universidades, capacitaciones a docentes y ofrece apoyo psicosocial continuo. María Stephanie González, gerente de proyectos Barú en la Fundación Santo Domingo, subrayó la importancia de estas iniciativas: «Nuestro objetivo es transformar la vida de estos jóvenes a través de la educación, brindándoles las herramientas necesarias para que persigan sus sueños y contribuyan al desarrollo de sus comunidades». El programa recomienda a los estudiantes mantener la calma, evitar alimentos desconocidos y bebidas energizantes, salir con anticipación, y llevar consigo la credencial impresa y el documento de identidad para asegurar su participación en este importante examen.

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Conoce qué pasó con el Bolívar Grande: la transformación histórica del Caribe colombiano

El Bolívar Grande, una antigua región del Caribe Colombiano, en algún momento tuvo en poder un territorio cruzando entre el curso bajo del río Magdalena, las estribaciones norteñas de la cordillera de los Andes y el golfo de Urabá que mantiene los departamentos actuales de Colombia como Bolívar, Córdoba, Atlántico, Sucre y San Andrés y Providencia. Donde este nombre lo empezó a recibir luego de que Bolívar fuera categorizado como departamento en el 1886, marcando lo que es un gran cambio en toda su evolución política y geográfica de Colombia. El departamento de Bolívar, que en su época fue conocido como el estado soberano de Bolívar, aparece tras la constitución de Colombia en el año 1886, donde se dio el sistema de gobierno centralista en todo el país, dejando de un lado todo su modelo federal. Contaba con una extensión de 65.347 km². El departamento de Bolívar contaba con ciertas provincias como Barranquilla, Cartagena, Mompós y Sincelejo, mostrando toda la importancia en el territorio nacional. En el año 1910, se dio la primera separación territorial al completo del departamento, donde se dio la creación al departamento del Atlántico, gracias a la ley 21, que separó un área de 3.388 km² del Bolívar grande. Luego de dos años, en 1912, se estableció la ubicación de San Andrés y Providencia, ubicando el archipiélago a cargo de la administración directa del gobierno central. El 17 de diciembre de 1951, el departamento sufrió otra pérdida en el territorio con la creación del departamento de Córdoba, donde hubo una separación que les restó un total de 25.020 km². La ruptura continuó en 1966, donde la ley 47 le dio origen al departamento de Sucre, arrebatando unos 10.917 km². Separaciones que se ven hasta la actualidad, dejando a bolívar con los límites que mantiene.

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Ampliación del Aeropuerto de Cartagena inicia en marzo de 2025: costará $1,2 billones y generará 400 empleos

Con la finalización de la fase de pre construcción del Aeropuerto Rafael Núñez, se tiene previsto que inicien de forma inmediata los trabajos de la fase 1 y 2 de este proyecto, las cuales están proyectadas pata inicios de marzo de 2025.  Tal y como indica el contrato de concesión, se pretende avanzar en la construcción de la terminal internacional, ampliando la fachada, pasando a la intervención en la zona de parqueaderos, para luego iniciar los trabajos de rodaje, ampliación de plataforma y montaje de puentes de abordaje. Asimismo, los tanques de almacenamiento de agua y combustible que hoy se ubican cerca del barrio Naval de Crespo serán reubicados en otra área. Por su parte, Carlos Quarta Quinceno, gerente de la Concesión Oinac, expresó que con esta ampliación, que tendrá un costo de $1,2 billones, generará durante la etapa de construcción un total de 400 empleos directos. Fuente: El Universal.

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La Carcel Departamental de San Diego: historia de transformaciones y herencias en Cartagena

La Carcel Departamental de San Diego, existió originalmente, en la época colonial, el lugar fue un convento donado en 1608 por el mercader portugués Jorge Fernández Gramajo, quien tal vez lo hizo como una forma de expiar sus culpas por su implicación en el comercio de esclavos. El convento funcionó como tal hasta 1821, cuando el claustro pasó a albergar la Escuela Náutica, un centro de formación crucial para la Cartagena del siglo XIX. En 1833, la edificación se transformó en un lugar destinado al cumplimiento de penas, la cárcel, conocida en sus primeras décadas como «El Penal de San Diego», se convirtió en un centro penitenciario que, a lo largo de los años. A mediados del siglo XX, el edificio pasó a funcionar como hospital psiquiátrico entre 1968 y 1976, debido a la creciente necesidad de atención médica  especializada. En 1976, después de esta etapa, la edificación se transformó en lo que muchos cartageneros recordarían con nostalgia como la Escuela de Bellas Artes, un centro educativo dedicado a la cultura y las artes.

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Doña Lola: el sabor de Cartagena en un plato de mondongo

Un lugar donde el amor se cocina a fuego lento y se sirve con una generosidad infinita, uniendo a la comunidad cartagenera alrededor de su mesa. Por: Emilio Gutiérrez Yance En Cartagena de Indias, donde el sol cálido acaricia las murallas y el bullicio de la gente llena las calles de vida, en el barrio La Esperanza, uno de los más populares, existe un rincón donde la vida huele a mondongo, a yuca hirviendo, a arroz con coco recién hecho. Es el restaurante “Doña Lola”, atendido por su dueña y alma, Dolores del Carmen De Ávila, una mujer que ha hecho de la cocina un acto de amor y resistencia. Nacida y criada en el legendario barrio Chambacú, tierra de tambores, sudores y sueños, Lola aprendió el arte de cocinar como se hereda la sangre: de manera natural. Su abuela Antonia Ramos fue la primera maestra, y a su lado, entre ollas ennegrecidas y cucharas de palo, Lola descubrió que en cada sancocho se podía contar una historia. Hoy, con 69 años a cuestas, su restaurante es punto obligado para propios y visitantes. Ella suele decir, con picardía costeña: —“Si usted viene a Cartagena y no prueba mi mondongo, es como si no hubiera venido”. Y no exagera. Su especialidad, el sancocho de mondongo de los domingos, se vende como pan caliente. La clienta María Frías recuerda con asombro la primera vez que lo probó: —“No había probado una sopa tan exquisita en mi vida”. Los taxistas y mototaxistas son sus mejores clientes. Ellos saben que en Doña Lola no solo se come, también se conversa y se ríe. Cada plato parece tener el sazón de las calles, de las historias y de la música de Cartagena. De muchacha, cuando apenas tenía 15 años, Lola empezó vendiendo fritos en La Esperanza. Luego trabajó en una casa de familia en el barrio El Cabrero, con gente que emigró a los Estados Unidos y que quiso llevársela. Pero el destino la amarró a Cartagena. Un latonero llamado Donaldo “El Mono” Sanjuan le robó el corazón y cambió sus planes. Con él crió seis hijos: dos son policías, uno estudió mecánica dental y, entre ellos, está Dalimiro Sanjuan, quien llegaría a ser comisario. Su rutina empieza cuando la ciudad aún duerme. A las 4 de la mañana camina hacia el mercado de Bazurto, donde los vendedores ya la saludan como a una vieja amiga. Vuelve cargada de pescado fresco, viandas y verduras que más tarde convertirán su restaurante en un hervidero de aromas. Doña Lola es alegre y dicharachera. La música la acompaña siempre, en especial la salsa que recuerda el barrio donde nació. Su canción favorita es “El Getsemanicense”, que canta a la Cartagena de callejones y faroles. Al final de cada jornada, bajo el calor pegajoso de la ciudad, se toma cuatro cervezas heladas para refrescarse, “para despejar la memoria y renovar las fuerzas”, como ella misma dice. El barrio entero la reconoce. En un solo día puede recibir más de cien saludos de transeúntes que, al pasar, sienten cómo el olor de su cocina se extiende por las calles de La Esperanza como una brisa invisible que convoca al apetito. Y como si el homenaje no bastara con la tierra, hasta los aviones que cruzan constantemente el cielo cartagenero inclinan su vuelo en respeto a Doña Dolores, la reina indiscutible del sancocho de mondongo. Así, entre el humo de las ollas, las carcajadas y los saludos, Doña Lola ha tejido una vida que ya forma parte de la memoria colectiva de Cartagena. Sus manos, curtidas por el tiempo y el fuego, evocan historias de lucha y superación, transmitidas de generación en generación. Su cocina emana un aroma que es un abrazo cálido, transportándonos a la Cartagena de antaño. Cada cucharada de su sancocho de mondongo es un viaje a través de su historia, una historia que se refleja en sus ojos brillantes, que ha logrado convertir su restaurante en un faro de esperanza, un lugar donde el amor se cocina a fuego lento y se sirve con una generosidad infinita, uniendo a la comunidad cartagenera alrededor de su mesa.

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