Mucho antes de que nombres como Michi Sarmiento o Fruko resonaran en la escena musical #colombiana, Roberto De la Barrera ya marcaba el ritmo con sus innovadoras composiciones. Este #cartagenero, pianista y director de orquesta, grabó en 1965 su primer LP titulado “Pa’ los Cocacolos”, bautizando a toda una generación de jóvenes rumberos con un término que aún se recuerda. Su música, influenciada por la charanga y la pachanga, abrió el camino hacia lo que hoy conocemos como salsa, consolidándolo como un pionero indiscutible de este género en el país. De la Barrera no solo se destacó como músico, también ejerció como director artístico de Discos Fuentes, desde donde dejó un legado que trascendió fronteras. Su obra tuvo un impacto significativo en México, donde temas como “Charanga loca”, “Se formó” y “Mi sonora” aún resuenan dentro de la música sonidera. Estas piezas son testimonio de su capacidad para crear canciones que invitan al baile incluso décadas después. A pesar de su impacto, su nombre ha permanecido en la sombra, especialmente en su tierra natal, donde no ha recibido el reconocimiento que merece. Más allá de su virtuosismo como pianista, el legado de De la Barrera abarca un amplio catálogo de canciones que se mantienen como referencia en la música del Caribe. Su trabajo revolucionó los sonidos tropicales, abriendo nuevas posibilidades para las generaciones que lo siguieron. Con su muerte el 2 de octubre de 2003, se apagó una vida dedicada a enriquecer la música tropical, pero quedó un legado imborrable. Hoy, su obra merece un lugar destacado en la memoria colectiva como el auténtico pionero de la salsa en Colombia, cuyas composiciones, cargadas de inigualable talento, aún siguen poniendo a bailar a quienes descubren su historia. Fuente. Cartagena A Capella. Fotos. A quien corresponda.