*Por: Katherin Pilar Jiménez Berrio

19 años sin las risas mas sinceras, sin los mensajes más certeros, sin la burla siendo burlada. Colombia se despierta sin su genial impertinente, sin la risa que seriamente utiliza la realidad de un país que ha vivido saboteandose a sí mismo en el dilema constante y la lucha por sonreír ante esta «antilógica al orden» , en esta finca donde  siendo él un tipo tan serio encarnó la autenticidad del sentir colombiano en cada uno de sus personajes, con su persona: siendo él un simple Jaime Hernando Garzón Forero.

Su asesinato que fue declarado crimen de lesa Humanidad; apagó la luz del humor político en Colombia, de la sagacidad e inteligencia fina para ponerse en frente de la ardua tarea de darle la cara al país, de ponerles el dedo en la llaga ante los grandes asuntos nacionales, de tomar la vocería ante las injusticias y ser el dolor de cabeza de los políticos mostrandolos tal y como son; con sus bajezas y deshonestidades, siendo capaz de hablarles directo  sin importar si eran de izquierda o de derecha, empresarios, periodistas, comunistas, capitalistas, liberalistas, samperistas, gaviristas, su madre, !la suya¡.

Su humor fue capaz de mover a un país, un hombre letrado, inteligentisimo, de un carácter muy noble y una severa preocupación entre el humor político duro y real; totalmente genuino y pariodia a los comportamientos corruptos y deshonestos de la clase política dominante, un verdadero canto a la injusticia.

Abogado, pedagogo,humorista, activista, actor, locutor, periodista y mediador de paz colombiano, un hombre polifacético, artístico, real e independiente, con su trazo ligero y con su lógica «marihuanera y filosófica» contribuyó mediante la exageración a imitar de forma valiente la verdad.

Jaime Garzón quien terminó convirtiéndose en la conciencia crítica de todo un país,  Él se encargó de decir todo aquello que nadie se atrevía a mencionar, ya sea por hipocresía o por conformismo. Nunca tuvo miedo a decir la verdad. «A través de su humor decía las verdades que se comentaban en la calle y que ni siquiera los columnistas de opinión se atrevían a decir en ese país» Luis David Julio Macot.

Su muerte marcó un punto de quiebre en la sociedad colombiana que perdió no sólo a un humorista, sino a una voz que hacía reír al país a costa de sus cuestionamientos a los poderosos, terminó inmortalizandose, siendo la conciencia crítica de todo un país que a Casi dos décadas de su muerte nadie ha podido ocupar ese vacío, el humor político ha quedado huérfano sin Heriberto de la calle,  sin Dioselina Tibana, sin Godofredo Cínico Caspa, sin Jhon Lennin, sin Quemando Central, sin Hermerson de Francisco, sin Inti de la Oz y sin Néstor Eli, el portero del edificio Colombia, ese edificio que sigue con los mismos integrantes, que desgastan poco a poco sus cimientos, esos quienes no se quieren ir, que no quieren convivir, que no la dejan avanzar, pero que más que eso existe una oportunidad por nimia que sea para salir de este gallinero, existe esperanza para este grupo heterogéneo de personas que habitan el territorio llamado Colombia.
En sus palabras:
«Yo creo en la vida, creo en los demás, creo que este cuento hay que lucharlo por la gente, creo en un país en paz, creo en la democracia, creo que lo que pasa es que estamos en malas manos, creo que esto tiene salvación. Es un norte demasiado largo»

«Porque nadie podrá llevar por encima de su corazón a nadie, ni hacerle mal en su persona aunque piense y diga diferente»

Porque deja un legado importante, porque aún sus sueños siguen vivos, porque sus esperanzas no se han marchitado, porque Colombia a pesar de si misma sigue en pie, por eso hoy 13 de Agosto, Te recordamos Jaime como ese imán de risas y realidad, por ese descarado gusto por la verdad, por ser ese Colombiano profundo y auténtico; por creer en la juventud… Porque en la eternidad sigues siendo grande.