“No hay que apagar la luz de otro para que brille la nuestra”. Gandhi

Por Álvaro Morales de León

Para ir a la fija, y evitar errores, antes de titular este artículo, como casi siempre lo hago, averigüé muy bien la forma correcta de conjugación del verbo mocionar encontrando que “mocionar” es la acción de presentar una moción; que su participio pasado es mocionado; y que, mociona, es la tercera persona del singular.

Pero dejemos a un lado los enredos lingüísticos, y “vayamos al grano”, a la moción de censura, la figura constitucional y legal que 18 de los 19 “honorables” del Concejo de Cartagena sacaron como un as bajo la manga para estrenarla, con razón o sin ella, con el secretario de planeación del distrito de Cartagena, Guillermo Ávila Barragán, de quien se reconoce ser el Secretario que más ha avanzado en la actualización del polémico P.O.T.

Se inspiraron los Concejales en el Acto Legislativo 01 de 2007 para proceder, según sus criterios y consideraciones, para proponer la moción que terminó por remover del cargo al Secretario en mención; quedando en el ambiente el sinsabor que en tal procedimiento empleado por los “honorables” pueda que estén en juego intereses particulares, o mejor, intereses de las personas a los que ellos encarnan, o intereses de los financistas que hicieron posible su curul.

Entre los argumentos esgrimidos por los 18 cabildantes que aprobaron la moción de censura se da cuenta, entre otros, que el Secretario no cumplió con sus funciones; que en las mesas de socialización del POT no dio cuenta de un diagnóstico territorial; que fue muy poca su gestión administrativa; y que el plan de expansión turística en la Boquilla expone a que los nativos sean desplazados. Todo esto consideraron los “honorables”.

Con esta moción de censura estrenada con el Secretario Ávila Barragán, los concejales de Cartagena no sólo le han “mostrado los dientes” al alcalde Dau, sino que amenazan con seguírselos mostrando con otros funcionarios de la administración. Amanecerá y veremos; pero cabe la irresistible pregunta, ¿y quién mociona con censura a los Concejales?

Todos los concejales de Colombia, los de todas las categorías, incluidos obviamente los “honorables” de Cartagena, gozan de una especie de “inmunidad” con una condición legal que prácticamente los hace intocables y los excluye de las revocatorias, que solo procede contra alcaldes y gobernadores; y tampoco les cabe “la moción” que ahora se les ha dado por invocar.

¿Pero quien mociona con censura a los concejales que siguen ocupando una curul a pesar de seguir imputados por la Procuraduría en el proceso por la irregular elección de la ex contralora Nubia Fontalvo, haber tenido como cárcel su lugar de residencia, y seguir como indiciados por la Fiscalía?

¿Quién mociona al “honorable” que para ser habilitado como Concejal tuvo que devolver parte del dinero del que irregularmente se apropió cuando pasó por una dependencia distrital? ¿Y quien censura a otro que todavía no aclara su gestión como director del Fondo de Pensiones del Distrito? ¿y qué decir de los anteriores, los involucrados “hasta el cuello” con la apropiación indebida de dineros del PAE?

¿Y quién censura, a los que una vez estando en la Mesa Directiva del cuerpo edilicio, y que, a pesar de haber sido exonerados, intentaron, sin el lleno de los requisitos legales, reconocer honorarios a sus colegas?

Finalmente, a los Concejales les recuerdo lo que fue dicho a los fariseos, “…hipócritas, cuelan el mosquito, pero se tragan el camello”; y a los funcionarios del Distrito, “no sigan dando papaya”.