Como bien ha demostrado el coronavirus, las compras de la ciudadanía están migrando desde la visita física del comprador a la tienda hacia la compra a través de mercados virtuales como Amazon, cuyo valor se ha disparado en bolsa, o Alibaba, cuyo emporio está en el punto de mira del gobierno chino por las declaraciones de su dueño, Jack Ma, criticando el modelo bancario de la superpotencia asiática. Pero hay vida más allá, ya que mercados como el de Facebook o Wish no se quedan tan atrás como podría parecer en un principio, y es precisamente de esta última empresa de la que vamos a hablar a continuación.

De la unión de Google y Yahoo

 O al menos de la mente de dos de sus antiguos programadores es de donde salió primero la idea y después la app de Wish, que en un principio era una lista de deseos -de ahí su nombre- y que actualmente cuenta con unos 500 millones de usuarios -según informa la propia plataforma- o de 95 millones de usuarios por mes según otras fuentes. Según Szulczweski, cofundador de la empresa, la competencia con Amazon se da justo entre aquellos clientes con bajos presupuestos o cazadores de gangas, aquellos que buscan electrónica de consumo o prendas muy baratas, aunque precisamente dichas gangas a veces han dado lugar a malas experiencias entre algunos usuarios, algo que no ha impedido que la empresa haya conseguido resistir los intentos del grupo Alibaba y de Amazon de comprarla, ya que sus creadores consideran que vale mucho más de lo que estas empresas han venido ofreciendo hasta la fecha para hacerse con ella. En el momento actual la acción de Wish en el NASDAQ vale 21,18 USD.

Una salida a bolsa peor de lo esperado

La oferta inicial con la que Wish salió a bolsa puso a disposición de los inversores 46 millones de acciones a 24 dólares cada una, pero pocas horas después la acción valía menos de 23 dólares, luego 19… así hasta subir de nuevo y llegar a los poco más de 21 dólares actuales, lo cual no quiere decir que la cotización no pueda decantarse en cualquiera de las dos direcciones, hundirse o subir como la espuma.

Aunque comprar acciones de Wish, Amazon, etcétera no es la única forma de especular con el valor de estas compañías, ya que en el trading de acciones de CFDs, por ejemplo, no se requiere de la compraventa de títulos para ganar -y/o perder- dinero, sino abrir una cuenta con un bróker online y la apertura de posiciones apalancadas, siempre y cuando la plataforma elegida permita negociar con las acciones que el inversor prefiere, ya que distintas plataformas ofrecen distintos instrumentos –por su parte el apalancamiento multiplica el valor de las operaciones y por lo tanto también multiplica los beneficios y las pérdidas, lo que lógicamente es muy arriesgado para el trader que puede de forma rápida perder grandes cantidades de capital debido a esto y también a la elevada volatilidad de las acciones-.

Por tanto, aprender cómo invertir con acciones mediante CFDs antes de realizar ningún movimiento es primordial para cualquier inversor que se quiera dedicar al trading online, ya que no es ni mucho menos un terreno en el pueda uno adentrarse sin ningún tipo de experiencia o información, aunque existen recursos que los propios brókeres ponen a disposición de sus clientes -además de otros especializados que pueden encontrarse en internet- y probablemente también una cuenta demo en la plataforma del bróker online elegido para practicar antes de arriesgar.

El futuro cercano del comercio en línea

 A pesar del mediocre comportamiento de Wish en su salida a bolsa, todo parece indicar que el 2021 traerá un crecimiento aún mayor del comercio en línea, una tendencia que venía produciéndose en los últimos años, pero para la que el coronavirus a servido de catalizador al demostrar no sólo su utilidad a la hora de evitar aglomeraciones, sino también para demostrar la capacidad logística de la que este sector ha hecho gala, ya que las entregas apenas han sufrido retrasos durante estos meses de dificultades.

Además este año ha sido testigo de los avances en la tecnología de los drones de reparto, los cuales aún se encuentran lejos de una funcionalidad total, pero que al igual que ocurre con los coches autónomos o el internet de las cosas -que es una conexión total de todos los aparatos vía internet, lo cual podría derivar en que nuestros electrodomésticos realicen pedidos de forma autónoma a Wish, Amazon o nuestro supermercado en el momento en que se vaya terminando algún producto- terminará implantándose con plenitud.