Por Santiago Peñaranda 

Hoy conversé con la Ministra de Transporte, Ángela María Orozco, sobre los peajes a nivel nacional, pude entender que más allá de los casos específicos como la concesión en Cartagena, son una herramienta de financiamiento, hoy necesaria para el desarrollo vial del país.

La razón es sencilla, la nación no cuenta con los recursos suficientes para financiar la construcción de las vías y se requiere de la inversión de privados nacionales y extranjeros que por obvias razones buscan recuperar su inversión y además obtener una ganancia a largo plazo. Esto precisamente se logra a través de los peajes.

Por otro lado, de los peajes se destina un presupuesto para el mantenimiento de las vías pues de otra manera sería difícil mantenerlas en óptimas condiciones.

El problema radica como siempre en el mal uso que se le ha dado a este mecanismo de financiación, cuando se sobrepasa la tasa de retorno, cuando al momento de hacer el contrato los gobernantes permiten sobrecostos, cuando se aumenta excesivamente el valor y cuando los interventores no hacen bien su labor permitiendo índices de corrupción.

Ojalá que siga el desarrollo vial nacional, de ello depende el progreso de otros sectores, por ello los peajes se hacen un mal necesario, sin embargo, si hubiera un adecuado control e interventora sobre los mismos, seguramente no los tendríamos tan estigmatizados.