Por Karen Guardo B.

A Liliana Marín la conocí en el año 2014, durante una tarde ajetreada y acalorada en nuestra hermosa ciudad Cartagena de Indias, mientras ambas participábamos en una actividad local referente al 2 de abril “Día mundial de la sensibilización sobre la condición  de autismo”, desde ese día, puedo decir que logramos tener empatía y sinergia, me llamó mucho la atención la dedicación que tenía a su hijo Jorge, se le desbordaba en su mirada ese amor y protección característico de las madres cartageneras.

No es para menos, Liliana es una madre berraca, fuerte, la comparo con el sol cartagenero, una mujer admirable sin duda alguna, pues cuando Jorge de Jesús, su hijo contaba solo con 2 años de edad, fue diagnosticado por su neuro – pediatra con “TEA (trastorno del espectro autista) asociado a un compromiso en el lóbulo izquierdo (que controla principalmente él área motora y lenguaje expresivo)”, pero esto no fue una limitante o impedimento para desarrollarse como madre, al contrario fue la razón que la impulso ha asumir su labor con amor, mayor dedicación, esmero, constancia y fe.

Este diagnóstico trajo consigo, un sin número de retos que le permitieron a esta madre buscar alternativas, apoyo y opciones que le aportaron en el objetivo de lograr mejorar la calidad de vida de Jorge.

Durante este proceso, sus días transcurrían llenos de actividades, citas a profesionales de la salud, terapias alternativas, además de las labores propias de su profesión y del hogar, algo que puedo definir como algo titánico, pues no es tarea sencilla eso de distribuir tu energía, tiempo, amor y enfoque en diversos frentes, buscando lograr en cada uno resultados positivos.

Y como madre sí que ha logrado avances positivos en su hijo, quien hoy cuenta con 22 años y es todo un emprendedor de tiempo completo, ha iniciado su propio emprendimiento “Artesanías Jorge Martínez Marín”, un proyecto donde el mismo diseña y elabora de manera detallada: rosarios, denarios, aretes, diademas, pulseras y collares con piedras de mostacilla (diminutivas) lo que ha significado un gran reto para él y para Liliana, quien es su apoyo fundamental, su coequipera desde el momento cero.

Cuando muchos no creían posible avances tan significativos, ella rompió paradigmas con su amor de madre, siempre creyó en las habilidades de su hijo, no fue una tarea fácil claro, le costó tiempo, entrega, sacrificio de madre, esmero, además de identificar las habilidades ocupacionales de Jorge, potenciarlas con apoyo de terapeutas y hacer posible el sueño de materializar este gran sueño, que ella misma define como el aporte de este equipo madre e hijo a la sociedad, debido que a través de este buscan llegar a cada hogar, a cada persona con sus diseños, sensibilizando sobre la importancia de dar valor a la diversidad de las personas, a sus capacidades, habilidades y ser un referente para abrir puertas laborales, a tantas personas en condiciones de discapacidad en nuestra ciudad.

Al conocer a estas dos personas, ver su entrega y sinergia como equipo madre e hijo, afirmo que una madre es capaz de dar todo sin recibir nada a cambio, de querer con todo su corazón, de invertir todo en un proyecto sin medir la rentabilidad que le aporte su inversión, una madre sigue teniendo confianza en sus hijos aun cuando todos los demás la han perdido, que el poder que toda madre puede tener es sin duda  el poder transformador del amor, en  esencia nuestros hijos son el resultado del trabajo, entrega, amor y deseo de una gran mujer- llamada madre.