El pasado 8 de junio en el Cerro Dominador en Chile, una de las zonas con mayores niveles de radiación solar del mundo, se inauguró la primera planta termosolar de Latinoamérica.

La planta de Concentración Solar en Potencia (CSP) de la multinacional EIG ocupa un área de 1.000 hectáreas, cuenta con más de 10 mil espejos, 392 mil paneles solares y una torre de 250 metros de altura y es capaz de generar 210 megavatios de energía limpia utilizando la potente radiación solar del Desierto de Atacama.

Este sistema permite abastecer a más de 380 mil hogares, a la vez que evita la emisión de 630 mil toneladas anuales de dióxido de carbono, lo que equivale a la circulación de 135 mil autos al año, según estadísticas del gobierno.

¿Cómo funciona la planta termosolar?

La planta cuenta con una torre central en donde se ubica el receptor de la energía al que apuntarán miles de helioestatos, que representó una inversión de $1.300 millones USD.

Los helioestatos son espejos de 140 metros cuadrados de superficie reflectante y tres toneladas de peso cada uno, que siguen la trayectoria del sol con movimiento en dos ejes, reflejando y direccionando la radiación solar hacia el receptor.

A través de este receptor circulan sales fundidas a una temperatura de 560 grados centígrados, transfiriendo el calor a un circuito que impulsa una turbina de vapor para generar energía eléctrica las 24h del día.

“Nuestro país tiene de los mejores recursos solares y eólicos del mundo, recursos renovables que permitirán frenar el calentamiento global. Tenemos que aprovechar ese potencial”, comentó el ministro de Energía de chile, Juan Carlos Jobet.