Por Andrés Paulo Cortina 

Episodios como el ocurrido recientemente, en el que un irracional e inescrupuloso ciudadano, motivado por el galardón de una suma exacerbada de likes y reacciones, suministró alimentos alterados con artículos de aseo, poniendo en peligro la integridad de varios adultos mayores.

Esa escena repudiable y macabra, ha generado indignación y repudio en el pueblo Cartagenero, extendiéndose a las principales urbes de Colombia. Pero, lo que considero irónico es que luego de consumir, espectar y consentir tácitamente contenidos similares al que es materia de repudio hoy día, nos genere tanta sofocación y ofuscamiento, cuando nosotros mismos hemos sido artífices de estas estúpidas hazañas. Claro, esa hipótesis es de fácil demostración, todo tipo de mercado comercial es dinamizado por la ley de la oferta y la demanda, y el entretenimiento que se oferta en redes sociales no es ajeno a esa máxima económica. Entonces, vale preguntarles, ¿acaso los irracionales y poco innovadores de los influencers, producirían estupideces sino hubiera un público que además de aceptar, consuma el contenido humorístico, si así podría llamársele? La respuesta a este interrogante, debe desatarse de manera negativa, porque somos nosotros mismos lo que hemos generado que las redes sociales se impregnen de ignorancia y estupidez. Si por el contrario, en lugar de demandar este tipo de contenido, ¿por qué no somos más exigentes en este punto, y solicitamos contenido académico, cultural y humor respetuoso e inclusivo? Sencillamente porque no es de nuestra idiosincrasia, no hace parte de nuestra cultura ser así y mucho menos consumir este tipo de contenido, como regla general. Entonces, considero además de irónico, cómo expresé en líneas anteriores, es irresponsable el hecho de achacar toda la responsabilidad a este ciudadano, que en su convicción errada y poca innovación, no hizo más que el ridículo y el ‘oso yogui’ como bien expresamos en redes sociales.

Por otra parte, se clama a gritos la privación de la libertad de esta persona, mi óptica rechaza esa petición de manera tajante y no por motivos personales, sino por razones meramente jurídicas que a contracción desataré.

Toda conducta punible o que revista  las características de delito, ante todo debe ser típica, antijurídica y culpable. La primera de ellas, está integrada por una parte objetiva, a su vez conformada por los elementos estructurales del tipo (sujeto activo, sujeto pasivo, conducta, verbo rector, elementos normativos sean de tiempo, modo y lugar. Por último, la imputación objetiva y el nexo causal entre la acción y el resultado). Por otro lado, encontramos la parte subjetiva integrada por las modalidades de la conducta punible, esto es, dolo, culpa y preterintención. Adicionalmente, integrada por los elementos subjetivos o dolo específico, que se identifican generalmente con la proposición o conjunción: “para, con la finalidad, con el propósito“

Una vez deshilvanados los electos integrantes de la tipicidad, podemos llegar a la firme conclusión que la conducta desplegada por el hoy repudiado se encuadra objetivamente al artículo 372 del código penal colombiano, que nos dice: “El que con el fin de suministrar, distribuir o comercializar, imite o simule producto o sustancia alimenticia, médica o material profiláctico, medicamentos o productos farmacéuticos, bebidas alcohólicas o productos de aseo de aplicación personal, incurrirá en prisión de cinco (5) a once (11) años, multa de doscientos (200) a mil quinientos (1.500) salarios mínimos legales mensuales vigentes e inhabilitación para el ejercicio de la profesión, arte, oficio, industria o comercio por el mismo término de la pena privativa de la libertad.

Sin embargo, como indiqué en líneas anteriores acerca de la tipicidad subjetiva, no se cumple el propósito del señor que era suministrar, distribuir o comercializar. Si, imitó y simuló las paletas, pero reiteró, su finalidad jamás fue suministrar, distribuir o comercializar con ellas. Su razón principal fue, sacarnos una estrepitosa sonrisa a cambio miles de reacciones y comentarios traducidos en dinero. Por lo que cabe concluir, que la conducta indefectiblemente es atípica, ósea no es delito.

Otros especialistas en la materia, aseveran que el delito cometido fue el de injurias por vías de hecho, me inclino un poco a esta corriente, pero ello representa un gran reto al comprobar que la finalidad del mentado, fue la de menoscabar la integridad moral de los ancianos, cosa que podría ser así, pues la ola de reacciones que creyó podía ocasionar, terminan evidenciando su finalidad burlesca, onerosa y obsesiva por alcanzar reconocimiento en la comunidad. Pero repito, no deja de ser un verdadero reto para la dogmática.

No podemos acudir a la jurisdicción penal cada vez que a “Epa colombia”, “Sammy el Heladero” y el hoy encartado se les de la brillante e innovadora idea de romper estaciones de Transmilenio, realizar pruebas de Covid-19 y recientemente, entregar paletas de jabón bañadas en chocolate como cualquier Polet de Crem Helado; Eso lo que deja evidenciado  es la moral selectiva colombiana, mientras diariamente se perpetran crímenes atroces, saquean el herario público, asalta nuestra atención estupideces cómo está. Y lo más llamativo es que los órganos competentes, entran a figurar en este grandioso espectáculo al que no le hacen falta juegos pirotécnicos.

Con ello, no estoy justificando ni eximiendo de responsabilidad a ninguno de estos personajes, estoy afirmando que no pueden ser objeto de reproche penal esas conductas, deben ser castigadas pecuniaria o socialmente, pero no me cansaré de repetir, penalmente no! Exceptuando a la popular Epa Colombia que arremetió contra los bienes del estado, hoy penado como daño en bien ajeno.

No todo el panorama es gris, podemos frenar esta situación que se ha desatado en los últimos tres años aproximadamente, al dejar de consumir este contenido, incluso denunciándolo pues lo comentarios así sean negativos, le generan ingresos.

Ante un episodio novelesco y caricaturesco como este, no queda más que soñar y levantarse esperando un nuevo día, un nuevo y futuro show mediático a la colombiana.