Por Ian Mariote Sarabia

En pleno año 2021, del siglo 21 (me permito escribirlo en numeración arabiga y no romana) resulta cuestionable la defensa de movimientos que en últimas terminan infravalorando o desvalorando los sexos.

Trataré de ser breve a pesar de lo extenso que resulta el tema y lo complejo que puede tornarse un debate al respecto.

Empezaré por decir que, el machismo como conjunto de actitudes, creencias, comportamientos y pensamientos que jerarquiza de tal manera que, coloca al sexo masculino como superior al femenino, trae consigo, pobreza, familias infelices, hijos sin reconocer, padres irresponsables, abusos sexuales, delincuencia, disparidad laboral-salarial y VIOLENCIA.

El feminismo por su parte, como doctrina o movimiento social, surgido en busca de la aparente “igualdad”, se queda corto y se torna innecesario, debido a sus vagos argumento en un debate real que promueva la IGUALDAD DE GENERO.

Este también contiene inconsciente o conscientemente pensamientos que jerarquizan, esta vez colocando a la mujer por encima de los hombres, bajo la constante victimización del género femenino.

Sí, lo que realmente hace este movimiento es re-victimizar a las mujeres desdibujando la figura masculina en la sociedad, pero, esto también promueve VIOLENCIA y por si fuera poco, discriminación.

Adelantando la judicatura, pude reforzar la idea de la innecesaria existencia de feminismo y la reprochable persistencia del machismo, por un lado, tenemos; padres irresponsables, maridos violentos, maridos celosos, hombres que bajo sustancias psicoactivas acceden carnalmente a mujeres y hasta otros hombres, y, por otro lado, tenemos; madres que abandonan a sus hijos, madrastras que causan lesiones a sus hijastros, mujeres infieles, mujeres violentas. Esto es sólo desde el ámbito familiar y social, siendo un problema relevante, porque quienes sufren son terceros que en la mayoría de los casos resultan ser menores.

En este punto, me pregunto ¿qué ganamos siendo sexistas?, y sólo llego a una conclusión, ganamos NADA.

Dejemos de crear muros que impidan la consecución de la igualdad real, hombres, entendamos por fin que, las mujeres son tan iguales como nosotros, dejemos de agredirlas, dejemos de menospreciarlas, dejemos de matarlas y, mujeres, entiendan que, ustedes son tan capaces como los hombres, no se crean el cuento de que son el sexo débil, no permitan que las victimicen.

Promover la igualdad es entender que hasta en la comisión de delitos somos iguales.

Hombres matan hombres, hombres matan mujeres, mujeres matan hombres, mujeres matan mujeres y lo peor del caso, ambos sexos matan niños.

Por eso, invito a todos a denunciar, por igual, dejar el miedo y contribuir en las estadísticas reales.

Por último, no se limiten y mucho menos permitan que los limiten. En Colombia puedes ser lo que quieras ser, sin importar tu sexo, porque este no es un determinante de tu profesión. Que sigan apareciendo los hombres psicólogos, enfermeros, modistas, maquilladores y las mujeres ingenieras, arquitectas, obreras, futbolistas.

Recuerda que, tú y yo somos iguales.

Ni el machismo, ni el feminismo, NO AL SEXISMO.