“El cómplice del crimen de la corrupción es nuestra propia indiferencia”, Bess Myerson.

Por Álvaro Morales de León

Como estribillo a cada rato se oye decir “…esa platica se perdió” como para dar a entender que a pesar de los esfuerzos institucionales de los órganos de control fiscal y de investigación penal no será fácil, por no decir que imposible, la recuperación de dineros y bienes públicos que se han quedado atrapados en las carteras, cuentas y bolsillos de inescrupulosos funcionarios.

Innumerables y hasta de pronto interminable sería un listado de los desfalcos a empresas y entidades estatales, así como a organizaciones o grupos económicos del orden nacional que manejan recursos públicos, recursos o dineros que por demás siempre se ha dicho que son sagrados.

Podríamos iniciar el listado de “estas platicas perdidas”, no de manera cronológica exactamente, pero sí por los más sonados y más recientes como el robo a Reficar, el de la Refinería de Cartagena, el cual ronda según hallazgos de la Contraloría, pero no de la Procuraduría, en cuantía cercana, léase y óigase bien, a los 5 billones de pesos.

Pero también se perdió una buena platica con el caso de Saludcoop, en el que se robaron 1.4 billones de pesos del sector público de la salud; o los 300 mil millones de pesos que se perdieron en el robo a Interbolsa; o los 2.2 billones perdidos en el corrupto “Carrusel de la Contratación” durante el gobierno del alcalde de Bogotá, Samuel Moreno Rojas; o el robo de los 66 mil millones a los recursos del Estado girados por Coldeportes para los XX Juegos Deportivos Nacionales del 2015 en Ibagué, Tolima.

Y no podríamos cerrar este listado nacional sin incluir los 288.000 millones de pesos perdidos en Agro Ingreso Seguro durante el paso del exministro Andrés Felipe Arias por el Ministerio de Agricultura; o los 145 millones de acciones adquiridas irregular y delictivamente a la estatal Ecopetrol a través de Invercolsa por Fernando Londoño Hoyos, exministro durante los gobiernos del ex presidente Álvaro Uribe Vélez. Pero, ¿dónde pondríamos los embolatados 9.9 billones de pesos de Hidroituango?

Pero para no atiborrar este escrito con el interminable listado de robos nacionales, entrémonos en las platicas que a nivel local y regional se han perdido, el verdadero objeto de este artículo, como en el sonado caso de los 26 mil millones de peso del “Cartel de la Hemofilia” en Bolívar, que involucra como principal responsable fiscal al ex gobernador Juan Carlos Gossaín.

Pensamos igualmente que por muchos esfuerzos que haga la Contraloría y la Fiscalía no les será fácil recuperar los más de 8.000 millones de pesos que en más de 39 casos, según hallazgos fiscales e investigación penal que involucra y tiene como indiciados a los ex directores del Fondo de Pensiones del Distrito y hoy concejales de Cartagena, Oscar Marín Villalba y Carlos Barrios Gómez, quienes pagaron, presuntamente, bajo la figura de la cesión de créditos, retroactivos y mesadas pensionales a quienes no tenían ni el derecho ni el status de pensionado.

Pretéritamente también recordaríamos los 1.135 millones de pesos impuestos como multa por la Contraloría al ex alcalde Carlos Díaz Redondo por el detrimento patrimonial en el mal recordado “Parque de la Comida Caribeña”; así como también los 100 mil millones de pesos que “enterró” el ex alcalde Dionisio Vélez en abandonados puestos de Salud.

Repito, este interminable recuento de platicas perdidas podríamos finalizarlo, momentáneamente con los 2.750 millones de pesos con los que la señora Patricia Zapata, la reciente ex alcaldesa de la Localidad Tres de Cartagena, contrató, según la Procuraduría, de manera irregular, con Edurbe para la construcción de vías y escenarios deportivos.

Finalmente, como dijo Echeverry …” parece que nos tumbaron”