Hoy médicos veterinarios se hacen presentes en las pesebreras de Chambacú y Marbella, para la instalación del microchip a los cocheros, teniendo en cuenta que el caballo tenga un peso mínimo de 350 kilos y 145 centímetros de alzada.

Además de la aplicación de los microchips, a los caballos se les realizó una revisión exhaustiva para determinar si padecen de anemia infecciosa, presencia de ectoparásitos, hongos, estado de las mucosas, aplomos, defecto al andar, temperamento, presencia de tumores o malformaciones, entre otros detalles.

El código de los caballos puede ser leído por un lector de microchips y solo puede ser eliminada mediante la realización de un proceso quirúrgico.

Con la instalación del microchips se busca evitar que el caballo trabaje más de lo necesario y se deteriore su estado de salud.