“…que hermosa apariencia tiene la falsedad”, William Shakespeare.

Por Álvaro Morales de León

También se les conoció como figurones de proa, y fueron esas decorativas esculturas talladas en madera, que, según la historia, representaban la imagen de un animal o una deidad marina, y que puestas en la proa de los galeones servían para adornar e identificar la pertenencia de la antigua embarcación; así eran los mascarones de proa, ese punto delantero de la embarcación que sirve para romper las olas y cortar las aguas.

En términos más genéricos y actuales, podría decirse que los mascarones de proa son esos personajes segundones que envían adelante para romper, no las olas, ni las aguas del mar, sino para dar inicio al espectáculo, como lo hacen los mozos de espada o los monosabios que ayudan en la lidia. Así son los actuales mascarones de proa, una especie de figuras decorativas que además son utilizadas como puntas de lanza por quienes por cobardes no se atreven a poner la cara para el perverso propósito encomendado.

Ha surgido en Cartagena la intencionalidad de revocarle el mandato legal al alcalde Dau, procesos que muy a pesar que las leyes 134 de 1994, 741 de 2002 y 1757 de 2015 tienen bien reglamentado, y que también incluye a gobernadores, lo cierto y real es que los mismos ha demostrado ser un completo fracaso.

Dice la Registraduría Nacional y un juicioso estudio de la Universidad Libre, que de 118 procesos de revocatoria llevados a cabo en Colombia desde 1996 y hasta 2016 ninguno ha sido exitoso, entre otros factores por fallas en el proceso de verificación de los apoyos y en la no superación del umbral de participación; y el único que hasta ahora ha logrado salir airoso, fue el adelantado en julio de 2018 contra el alcalde del municipio de Tasco en el departamento de Boyacá.

En Cartagena se propusieron revocar al exalcalde Manuel Vicente Duque, proceso al que llamaron “Porque la ciudad manda”, pero que por “sustracción de materia” no logró culminarse por la renuncia del mandatario en octubre de 2017, tres meses antes de la fecha escogida para las votaciones en este mecanismo de participación ciudadana.

Para ese momento, los mascarones de proa o puntas de lanza, como ahora, fueron unos ciudadanos que pusieron la cara por unos amilanados que habían sido derrotados por el exalcalde Duque Vásquez en las elecciones de octubre de 2015.

Hoy, los mascarones de proa o puntas de lanza, son ciudadanos presuntamente insatisfechos, que no votaron por Dau, encabezados por el señor Rodolfo Díaz Wright, pero que es bien sabido a quienes representan y por quienes hablan.

Todos los caminos llevan a identificar a los verdaderos promotores de la revocatoria a Dau, a la que han llamado “Cartagena corrige”, siendo uno de esos caminos la vinculación laboral que por cuatro años tuvo el vocero de esta iniciativa como asesor del exgobernador Dumek Turbay; asesoría de la que nunca se supo en que consistió.

También, de manera jactanciosa, este mascarón de proa se ufana de ser exalcalde de Cartagena por los accidentados 35 días que estuvo al frente de la administración, a finales del 2003, cargo al que llegó por designación que le hizo el expresidente Uribe por recomendación del exalcalde Carlos Díaz Redondo, el mismo que sancionó e inhabilitó la Contraloría General por detrimento patrimonial al distrito por la construcción del desafortunado “Parque de la Comida Caribeña”.

Finalmente, pueda que se cumplan los requisitos legales para la inscripción de la revocatoria que no prosperará, pero no los requisitos morales por parte de los mascarones de proa que ponen la cara ni por parte de los que están escondidos detrás de la cortina.