Por Jesús Alberto Jaraba Muñoz, Estudiante de Ciencias Políticas y Ciencias Sociales

«En el proceso de desmoralización que avanza en el país, ¡la moral y la ley se asemejan cada vez más a la nada!” Luis Guillermo Cano

En Colombia cada vez más la sociedad se sumerge en una crisis: social, política, económica, etc. La cual afecta cada una de las estructuras que conforman el Estado. Por lo que se hace necesario empezar a cuestionar la más importe estructura que nos consolidad como Nación, es decir: La Estructura de Valores. Es en esta (la estructura de valores), donde se crea el tipo de hombres que se desarrollara dentro de una sociedad.

Los valores vistos como autoridad rectora de cada individuo, como entes reguladores, como entes ejecutores, del proyecto de sociedad que se intenta formar. En Colombia la perdida. aun peor, la inexistencia de la estructura de valores, es la característica de mayor persistencia; quizás sea por la mentalidad de conquistado; la que no nos permite ir en busca de una identidad que nos consolide como Nación. Dejando como consecuencia una serie de factores propio de la falta de identidad, como lo son: La democratización de la corrupción y el fallido sistema económico.

El primero es, fue y será nuestro mayor problema, la corrupción es el producto insigne de la desmoralización de una sociedad. En Colombia desde los más altos cargos públicos o privados hasta las labores más “insignificantes” se encuentran machando en gran medida por una práctica corrupta. Lo cual ha creado la tergiversación de los valores en todos los espacios y niveles sociales.  Tan es así, que hoy se habla de: la cultura de la corrupción. Un problema que surge desde las Instituciones principales: Familia y Sociedad. El eclipse de la familia, y la poca autoridad en ella crear una serie de prácticas donde se prioriza el ganar sin importar el cómo: “Todo Vale”. Ya sea por escalar socialmente o adquirir un placer sin dimensionar las afectaciones que puede sufrir el resto del colectivo del cual se hace parte; creando así estructuras mentales que priorizan el bienestar individual   lejos del bienestar colectivo. Y es la falta de identidad la que se ha encargado a lo largo de la historia de Colombia que desarrollemos habilidades para: copiar y pegar. Pero aun ni eso hemos podido hacer bien. Por lo menos no, hasta ahora. Con una diversidad: cultural, geográfica e incluso política.

No hemos sido capaces de crear un sistema económico que priorice los intereses y recursos de cada uno de los territorios, permitiendo así el avance y el bienestar como Nación. Nos hemos encargado de aplicar sistemas propios de otros países, de otras culturas, de otras políticas; como resultado hemos logrado fundar un país pobre y carente de oportunidades. Lo cual garantiza la lucha por la supervivencia; es decir: “Todo Vale”. Por lo cual tenemos un Nación  que cada vez se asemeja a la nada.