Por Rogelio Tirado

Hoy le quiero hablar al Universo Odarit del tema de los influenciadores, la importancia de su papel en la historia; asimismo, relacionarlo con las tecnologías de la comunicación que han acompañado a las personas las cuales han expandido los límites.

Las tecnologías tienen características especiales en las personas, momentos y lugares en los cuales se crean, cada una contiene el conocimiento más elevado adquirido, plasmado en un artefacto, por ende, son culturas-portátiles su utilización son con el objetivo de mejorar las posibilidades; empero son problemáticas a otros imaginarios a causa del poder de transformación que contienen, recreando un sincretismo-tecnológico. El ascenso es normal puesto que se producen en conexión a los problemas, uno fundamental, el límite, que constantemente se está forzado a superar, como muestra la historia de las herramientas de la comunicación. Las siguientes disquisiciones buscan vincular una nueva asimilación de los instrumentos informativos y sus difusores; con la realidad de hoy, con la finalidad de crear un dispositivo de control político, ya que no podemos tener apreciaciones no-actuales sobre estos temas.

Ahora bien, lo siguiente denota un epítome de los métodos de difundir; en su lugar, un reconocimiento a los guías por la ayuda a la humanidad. La primera naturaleza comunicacional del homosapiens, es él mismo, sin embargo, su radio de expansión es escaso, se restringe al momento y a un pequeño espacio el cual alcanza. El uso de las herramientas que proporciona la naturaleza abundantemente como las piedras, los metales, con lo que representaban por «tiempos» con mayor difusión lo adyacente; algunas transformadas y otras no; en consecuencia, la evolución de la manipulación a fin del beneficio del colectivo revolucionó la comunicación.

Los dos más grandes invento de la antigüedad, de este tipo, fueron el papel y la tinta, que por supuesto primero pasaron por procesos de mejorías constantes hasta la perfección de la técnica, estas dos extendieron la durabilidad del mensaje plasmado, abreviando los términos de utilización a saber leer, escribir y poseerla. Recientemente en el siglo XX se desarrollaron, con los objetivos de superar estos topes, lo que llamaremos tecnología-digital que dio la posibilidad de disminuir mucho más las distancias espacio-temporales; con las cuales obtener los datos es sumamente sencillo, si se tienen los utensilios adecuados.

Ahora bien, un parlante necesita del creador de contenido al respecto de informar, hoy 2021 les llaman influenciadores, en correspondencia a su desenvolvimiento; sobre las denominaciones ha cambiado muchas veces, un pequeño resumen a continuación. La capacidad de almacenamiento del humano estaba limitada a lo que se expresó como «trescientos años de vídeo» que nunca fueron utilizados totalmente a razón de los términos biológicos impuestos, la gente se muere; situación que llevó al empleo y modificaciones de las cosas colindantes, emplazamiento que corrigió todo el sistema de transferencia de datos como corresponde por alterar la naturaleza en la cual se deja una huella que trasciende el movimiento o lo que llaman «tiempo». Ahora ya no solo se compartía la memoria de persona a persona sino a través de artefactos.

El radio de expansión se incrementó exponencialmente, dado que la información se almacenaba hasta que alguien la buscara/encontrara y contara con una mejoría epistemológica, saber leer-escribir aun en el siglo XX, puesto que después de esta época conquistó la tecnología-digital… El enlace con lo anterior lo encontramos con la cantidad a la que se quería asir con X mensaje, los que usaban su propia voz los del tipo de los pregoneros, más adelante se ubican los escritores que usaban técnicas con herramientas que dejaban huellas; en esta esfera, la que comprende la lectoescritura, se desarrollaron muchos que hoy no quieren aceptar que no son la forma predominante de comunicar. Así mismo en estos momentos se les llaman influenciadores.

Los comunicadores se han venido reconociendo con distintas profesiones, como: hablador, palabreros, chismoso, murmurador, poeta (con o sin letra), calumniador, cantante, filósofo, juez, vecina, familia, profesor, difamador, escritor, payaso, rey, apóstol, escribano, escriba, profesional, médico, físico, historiador, dictador, academia, Bad Bunny, imperio, estado, abogado, comandante, general, cabo, peón, mujeres, en resumidas los que pudieron decir algo. En otras palabras, los aproximadamente setecientos cincuenta mil millones de personas que existen hoy y todos los que existieron en el pasado; Igualmente el más acogido de estos nombres en el 2021 es influenciador. Sujetos maravillosos que la naturaleza concede de forma vestigial, sin embargo, se dedican a dar a conocer sus saberes, ninguno debe ser denigrado ergo son la historia de la humanidad, tópicos de suma importancia a los investigadores del comportamiento humano. La velocidad y la cantidad son aristas a tomar en cuenta, en virtud de su trascendencia a la hora de modificar; la rapidez de llegada de la información permite efectividad, la abundancia de una difusión de onda corresponde a la durabilidad de la misma y a su fuerza de arribo. Asimismo, es relevante el número de impactados.

Muchos influenciadores que no se reconocen como tales denigran del papel de estos sujetos que a bien o mal dinamizaron el saber; no debemos caer en el romanticismo en este tema, el pasado nunca puede ser mejor que el presente, en todo futuro se desarrolla más. Sin demeritar la importancia histórica que cada una de las tecnologías otorgaron; diferenciar que «influenciador» solo es un nuevo sustantivo adjudicado a los nuevos representantes de personas que quieren compartir sus conocimientos, a mí me gusta que se expresen, así queda el registro de sus formas.

En el 2021 los programas educativos deberían tener como principal técnica de aprendizaje comunicacional interactuar con las nuevas tecnologías de la comunicación; es decir, enseñar hacer influenciadores a los aprendices o estudiantes con las tecnologías de hoy. Si bien la lectoescritura es muy importante, hablarle a la cámara está tomando fuerza a la hora de compartir los conocimientos adquiridos, acción que para nada es sencilla. Las apropiaciones de las tecnologías en la educación pueden ser al servicio de las personas, no solo de la economía o del comercio.