Por Rodrigo Rodríguez Serpa

Periodista

Hace más de un año llegó el llamado “nuevo coronavirus” a la vida humana, poniendo a todos y miles en riesgo inminente. Aunque ya casi nadie tiene miedo, creo que es hora de repensar la situación.

No quiero obligar a nadie a cambiar el rumbo de su vida, pero si en algún momento pensamos que es más chévere no tener restricciones; eso es válido, pero no es justo. Ahora que entendamos un mínimo respeto por los demás, valdría la pena celebrar en momentos donde no supongamos tanto riesgo, como es el caso de la Semana Mayor.

Cartagena sobrepasa el 50% de las camas de las Unidades de Cuidado Intensivo, preparadas para atender pacientes contagiados. No obstante, la invitación del Alcalde a recibir cientos y cientos de turistas “porque en Cartagena no estamos en riesgo”, parece una decisión bastante lejos de la empatía y de una gestión correcta, a pesar de ello, tampoco veo mucho lumbre en actitud por parte de los cartageneros.

Cartagena parece una familia disfuncional, donde los hijos poseen malas conductas y el padre las apoya, actuando como tal.

Nada más el miércoles Bazurto colapsaba y los hijos de la ‘Heroica’ como inmortales haciendo caso omiso a toda medida sanitaria. Tampoco hubo control por parte del Distrito.

Cartagena duele y da vergüenza, mientras la gente celebra que seamos una ciudad sin ningún protocolo “seguro y firme” para playas, bares, islas y demás; donde el toque de queda es para avisarnos que debemos dormir, en los horarios habituales del cansancio.

¿Alguno cree que exagero? ¡Yo no creo! Apunten.

Las Iglesias, como de costumbre, realizan encuentros y procesiones que, de algún modo, garantizan distanciamiento; más que revolcarse en playa y restregar pieles en discotecas. Ahora las Iglesia tienen restricciones hasta por las cúpulas, ¿y quién dice que eso es bueno o malo?

No digo ahora que debamos habilitar todo y andar como ‘locos’ en esta ciudad de irresponsables y desordenados, por el contrario invito al Alcalde Dau a discernir si este es su mejor jugada o debe proporcionar más para cuidar a sus “hijos” más cercanos.

Todos en la cama o todos en el suelo, pero ojalá vivos y lejos del coronavirus.