Por Garcilaso de la Vega

La capacidad del ser humano de actuar según su razón y voluntad sin limitaciones es lo que se añora de manera consciente conduciendo a su propia condena. La libertad, es un desafío de rebelión al orden establecido, así como el deseo y la ambición hacen parte de la esencia de la condición humana.

En la obra El Paraíso perdido de John Milton, la pasión o la razón suponen libertad y el mal puede ser relativo para el ser humano, por consiguiente, el libre albedrío determina las acciones del individuo terrenal en un mundo cada vez más caótico. El concepto de libertad ha sido relevante para perder el paraíso en que se habitaba en el divino pasado, y así la idea de este ensayo de la obra de Jhon Milton, es argumentar como esa supuesta libertad, la miseria y el caos han logrado la decadencia de la humanidad.

En primer lugar, estamos en una sociedad históricamente en crisis y compuesta por personas que viven del encanto de su poder dominante. La premisa del fin justifica los medios, hacen de la ambición el medio ideal para alterar el sentido de la libertad que conlleva a un sentido de responsabilidad individual y social. En relación a la obra El Paraíso perdido, el poder de la libertad apreciada por el orgullo del demonio, es una muestra de lo que se pretende alcanzar mediante el pecado, la ley de la sobrevivencia y vivir la vida sin restricciones.

De hecho, la obra es un modelo de como la libertad trajo consigo misma a los primeros exiliados de la humanidad y la historia humana en una anécdota interesante, analizando la poesía de la obra El Paraíso Perdido y la versión del génesis de Eduardo Galeano, reconocido periodista y escritor uruguayo.

El libre albedrio impulsó a Adán y Eva a ser expulsados del paraíso, donde la historia oficial que todos conocemos culpa a Eva de la expulsión del paraíso. De tal forma, se analiza la expulsión de Adán y Eva del Jardín del Edén desde la libertad, basada en la decisión de Eva tentada por el Diablo, al incumplir la ley divina de comer la manzana del árbol de la ciencia. Teniendo como efecto, el abandono del paraíso y el traslado a un mundo lleno de pecados, placeres, ambición y caos.

El maestro y escritor Galeano nos plantea en que en realidad Adán hizo lo que hizo porque quiso. Es decir, apenas supo que Eva había mordido la fruta perdida y había perdido los privilegios divinos y la residencia del paraíso, fue Adán el que decidió acompañarla en el castigo, y a pesar de transformarse de seres inmortales a seres mortales, tomó la libertad de irse del paraíso para estar en compañía de su pareja Eva.

Finalmente, el libre albedrío de forma irracional deriva en el mal y la deshumanización en todas sus apariciones en el entorno de la sociedad.