Escrito por Karen Guardo Bustamante

Pasearse por las calles de Cartagena una tarde brisada, es encontrar alegría, colores, magia, historia en los balcones, las calles, las flores, los vendedores con sus carretas llenas de frutas, caminando por las calles bajo: ese sol que te deja sentir en la piel esa calidez, que te transporta sumado a esas sonrisas en las personas que te encuentras, es una experiencia sin duda que te eriza, como me sucedió ese lunes por la tarde cuando conocí a Leidy, una mulata Cartagenera, vestida con enterizo amarillo, que resaltaba el tono perfecto de su piel canela, el brillo de sus ojos y esa sonrisa que cautiva, esto lo considere como el lunes con una tarde de fortuna, digo fortuna pues asi califico este encuentro y te darás cuenta por qué en mi texto.

Leidy es una mujer que embruja de una manera que te cautiva con su energía, pues pasa desapercibido el hecho que va cargada por su prima, quien la sostiene para permitirle el desplazamiento, pues sus escasos centímetros de estatura y la osteogénesis imperfecta, no son impedimento para reconocer la grandeza de mujer que la vida esa tarde me presenta. La verdad que esta mulata si que es una dicha conocerla, por lo que me permití ahondar en su vida, conociendo que su historia inicia hace 23 años atrás, cuando su madre, una joven mujer con 8 meses de embarazo, se realiza una última ecografía de control materno, identificando en este momento que Leidy venia con características tales que llevaron al medico tratante a informar que lo más probable era que el bebé en gestación (niña) al nacer no contara con la posibilidad de vivir mas que solo unos minutos, además que estaba ubicada de una manera incorrecta, por lo que era necesario realizar una cesárea, situación que no ocurrió, pues me cuenta nació por parto natural, proceso que afecto en gran medida una de sus extremidades inferiores, además de ocasionar lesiones y maltrato.

Para sorpresa del cuerpo medico tratante, los minutos se prolongaron después de su nacimiento, pasaron a ser horas, luego semanas, meses, años hasta hoy permitirle ser una mujer adulta, bachiller, segura de si misma, de lo que es como mujer, pues se considera hermosa, valiente, fuerte, segura, características que considera le han permitido ser un ejemplo motivador, para muchas mujeres que le rodean, actualmente vive con su grupo familiar primario, quienes han sido su gran apoyo y reconoce que esto ha afianzado su carisma, personalidad, seguridad y sobre todo le han permitido abrirse camino en esta ciudad.

Pues con esa sonrisa que cautiva y con una mirada brillante, como es ella así extrovertida me cuenta que sueña con abrirse pronto pasos en el mundo del maquillaje, con sus cejas delineadas y maquilladas casi que perfectas, le pregunto, aja pero cuéntame quien te maquillo hoy, entre risas nuevamente me dice: «Yo, pues te digo que sueño con ser una maquilladora reconocida en Cartagena» algo que al ver esos labios pintados de rojo vida, las cejas perfectamente delineadas y esos ojos brillantes, me confirman que esto es mas que una expresión, esto es un sueño que pronto lo veré cumplirse por parte de esta mujer, a quien ningún reto se le queda pequeño, pues el amor propio, la fuerza, valentía, seguridad y tenacidad de una mujer, no se miden en centímetros, se mide por lo que afrontamos, superamos, por el ejemplo y motivación que podemos ser para otras mujeres y la capacidad de transformar, crear, dar vida a través del amor y de esencia que habita en el hecho de ser mujeres obra perfecta del creador.