Por Arnold Peñate

Hoy nuestro país vive una realidad ignorada desde hace mucho tiempos por otros. Ignorada no porque no la supieran, sino porque realmente siempre se vivió en la reprensión y en el yugo político-social que hoy nosotros los jóvenes nos quitamos.

Colombia, un país que en su momento pudo haber alcanzado un desarrollo pleno, y no lo logró, sencillamente por las malas administraciones. En Colombia la pobreza(42,2%) y la extrema pobreza(15,1%) en total suman al rededor 57,3%, con lo cual se estima que unos 28 Millones de Colombianos viven en estas condiciones, y que el resto de la población es de clase “media” y el otro restante es perteneciente a la clase rica o alta de Colombia. Estas cifras no son para nada alentadoras, porque el hecho de que estas arrojen estos resultados, según el IDERE( índice de desarrollo regional), que para obtener sus resultados toma muestras de: educación, salud, bienestar y cohesión, actividad económica, instituciones, seguridad, medio ambiente y género, nos resalta que nos convierte en el país más desigual de América latina.

Por otra parte, la emigración ha sido la solución de los problemas de muchas personas, como referentes históricos tenemos que los colombianos han emigrado fuertemente para tres destinos principalmente, Estados Unidos(primera ola), Venezuela( segunda ola) y España( tercera ola, más vigente), todas con el mismo factor denominador, especialmente por aspectos económicos (posibilidades de conseguir empleo y aumentar los ingresos), y otras no pocos importantes, como lo es el conflicto armando.

Según la OCDE en el presente poseemos el tercer lugar en el desempleo juvenil, solo por debajo de España e Italia, una cifra que es bastante alarmante, debido a que hoy nosotros los jóvenes nos preparamos con las esperanzas de lograr obtener un buen trabajo, una estabilidad económica e independencia, pero lastimosamente no se logra tener.

Hoy, en su mayoría jóvenes, salimos a marchar, salimos con las esperanzas puestas de lograr que nos escuchen, que se logre un cambio, que tengamos participación en muchos aspectos sociales, económicos y políticos, salimos gritando a voz en cuello para que el gobierno tiemble al sentir que un pueblo a despertado, pero es duro saber que muchos de nosotros no regresan a sus casas con vida o uno simplemente no se les conoce su paradero, es demasiado desgarrador saber que esto sucede, que personas como yo, salieron a exigir algo que por derecho nos toca, buena condición de vida, no vuelvan a sus hogares.

La desigualdad social en Colombia no puede seguir creciendo, debe parar, debemos hacerle sentir al estado que estamos totalmente cansados de que nuestra Colombia, no tenga las oportunidades o posibilidades de vida que nosotros necesitamos, o más bien, merecemos, y qué la única solución no esa la de emigrar de nuestro país por buscar mejores oportunidades.