Por José Laguado

Director Smartfutures

La Democracia del Futuro se construye en el presente. Ingenuos quienes piensan que otros tienen la responsabilidad de construir #LaColombiaDelFuturo o #LaCartagenadelFuturo cuando en realidad esa posibilidad está en cada uno de nosotros. No obstante, a veces es más fácil responsabilizar a otros que asumir nuestro rol individual en el proceso.

Te invito a verlo desde estas 3 perspectivas. La primera, la visión de país. Más allá de los nombres o los partidos políticos, ¿has pensado últimamente en qué queremos como País los ciudadanos? Si no tenemos claridad de ello, ponernos de acuerdo en lo fundamental será cada vez más complejo. Ahora, la Democracia soy yo, cuando como ciudadano tengo clara mi visión de vida, tengo claridad de aquello que quiero y de lo que no requiero replicar en mi familia; de eso que quiero transmitirle a mis hijos para que las nuevas generaciones logren la calidad de vida y bienestar que buscamos todos. Si no tienes clara tu vida, ¿cómo esperas que haya visión de País? Si a esto le adicionamos los múltiples incentivos que hay para la polarización, que no es más que competición en lugar de colaboración, entonces la vulnerabilidad de la ciudadanía incrementa. En resumen, esta perspectiva nos invita al direccionamiento estratégico desde una narrativa común.

La segunda, la transparencia, la cual está muy cercana a la confianza. En un mundo de transformación digital incremental, hoy es cada vez más sencillo hacer veeduría a los funcionarios públicos, las instituciones; de conectarnos y participar. El desafío viene en que, o poco nos interesan las rendiciones de cuenta (en Cartagena, +90% no está interesada), o estamos convencidos que hacerlo no llega a ningún lado en favor del ciudadano. Peor aún, ¿con qué cara pedimos transparencia si somos los primeros en saltar nos la fila? ¿En pedirle al amigo(a) de tal o cual institución que nos ayude en el trámite? ¿En usar los transportes ilegales? Sí, la Democracia soy yo cuando, aun con incomodidad, hago lo correcto sin que nadie me vea; la Democracia soy yo cuando, en lugar de decirle a mis hijos “no seas Ma… ¡No te dejes joder!”, lo invito a crear una comunicación constructiva, al diálogo conciliador. Por eso, en este creciente ruido noticioso, es necesario apalancarnos en la digitalización para rescatar los contextos de confianza. Sin confianza, no hay relaciones, sin relaciones, no hay soluciones.

La tercera, el respeto, la acción de respetar, (re-spetar), esa consideración que nos tenemos a nosotros mismos y con otros, sin prejuicios, ni estereotipos, sin etiquetas. Lo entiendo. Todo un reto no encasillar ni juzgar siendo una sociedad culturalmente entrenada a hacerlo; el pobre, el rico, “la gente de bien”, los paisas, la costeña y un largo etcétera. Por eso, la Democracia soy yo cuando me observo y me permito observar a otros desde su humanidad, cuando valoro a otros por su SER humano. Esta perspectiva nos invita a repensar nuestra idea de Democracia al menos en tres aspectos: 1) cohesión pública para girar las causas que llevaron al colapso social; 2) la Democracia Digital para diseñar y construir una nueva cultura democrática; y, 3) el rediseño de las instituciones democráticas incorporándonos desde nuestro liderazgo participativo. Aquí, los jóvenes tienen un gigantesco protagonismo como “veedores digitales”, esos ciudadanos propositivos de hackathones  para visibilizar la gestión de los funcionarios públicos, a revelar y masificar información fidedigna y relevante para la toma de decisiones democráticas en épocas electorales.

En conclusión, #LaColombiaDelFuturo soy yo, eres tú, somos todos cuando como colectivo comprendemos qué es lo fundamental que nos une, cuando proponemos ideas que nos invitan a pertenecer, cuando construimos un País que funcione por y para los ciudadanos desde el respeto y la confianza.

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