Por Rogelio Tirado

La cultura de la cancelación es el mejor depurador de la moral-social inadecuada que está aconteciendo en estos momentos; los antecedentes muestran la radicalidad que refleja la intolerancia de lo no tolerable, las confrontaciones morales producen momentos históricos que aunque a algunos les toca la parte catastrófica y a otros la de victoria, la cultura a mostrado cambiar así. El ejemplo de la cancelación de los reyes franceses, si bien fue violenta-física, es decir de otro momento, muestra lo poderoso de los cambios de moral.

Por ser esta una cultura de la cancelación que proyecta un infinito respeto a la naturaleza, un muy profundo respeto a la vida relacionada con el conocimiento descubierto de las ciencias y la tecnología demuestra; las “eliminaciones” se darán en la parte de la moral del “mundo de las ideas” no en el “mundo sensible”, además, con suficiente lejanía física. La hermosa historia nos muestra que el extremo de las confrontaciones morales anteriores conllevan a guerras-físicas vulgares asesinas de personas que producen más violencia, odio y pocas soluciones reales; en cambio hoy con las nuevas técnicas de interacción social y la masificación de la información poner en tela de juicio una moral no tiene que terminar en brutalidad.

La creación de la moral por Sócrates, dice Diógenes, que Platón dividió en dos, en el “mundo de las ideas” y el “mundo sensible”,  proposición que se enmarca dentro de una física-metafísica manifestación exclusiva del animal humano, por lo tanto limitada en las posibilidades de este ser; En ese sentido la división de la moral ocasionó dos tipos de realidades, en una misma, la que se muestra y la que permanece en el interior. Ahora bien, al adentrarnos en el siglo XX encontramos otro tipo de física-no-metafísica, debido a que no es producto exclusivo del sistema nervioso central sino de las tecnologías binarias, en la cual se manifiesta una diferencia sustancial a lo metafísico.

La mejor representación —a mi juicio— de la moral es la de Diógenes “el perro”, al exponer en su filosofía soteriológica la salvación como una vida de perro en donde se resta importancia a los juicios morales antinaturales a fin de ser-siendo un ser-estar natural; Jesús fue el mayor conquistador de la moral en occidente del “mundo de las ideas” por su filosofía soteriológica que buscaba una salvación en la idea del devenir después de muerto, asunto que ha mortificado a las personas desde que existen. El “mundo de las ideas” evolucionó en Descartes a lo que llamó “mente” y el “mundo sensible” a una extensión de este; aunque Descartes vivió después del encubrimiento de la llegada a las “indias” su “mente” hace parte también de la física-metafísica, tema importante a traer a colación aquí por la trascendencia del invento de la “mente” y su vigencia en algunos círculos académicos colonizadores de epistemologías que mantienen en conceptos ya caducos.

Lo anterior se presenta en razón a que aquí se propone entender al “mundo de las ideas” y la “mente” como unas inadecuadas definiciones de lo que es el órgano que organiza a los demás órganos que conforman al organismo animal humano, el encéfalo. Con la física-no-metafísica hemos, en el transcurso del siglo XX y lo que va del XXI, descubierto la fenomenología de los tejidos neuronales transformando lo que llamaron “mente” o “mundo de las ideas” a una especulación que mantuvo a los criterios en la irrealidad enceguecedora que hasta hoy impera tiránicamente.

Por otro lado, también proponemos que: así como muchos órganos tienen tecnologías que los mejoran en capacidad, la internet es la que expande mejor la funcionalidad de las redes neuronales, en antaño contábamos con la biblioteca, antes de esta los libros, entre otras técnicas. Apropiarse del nuevo conocimiento es un deber del “espíritu del tiempo” que hoy se presenta en la cultura de la cancelación; la apropiación de la información producto de la acumulación histórica de la realidad virtual que no es más que una red de interconexiones entre personas de antes y de ahora, en la cual no solo se concentran los datos en el interior de los individuos interconectados sino que también pueden ser exteriorizados en otros artefactos como los libros o su extensión las bibliotecas, como dentro de tecnologías producidas por el transistor como las aplicaciones o programas digitales; en este sentido la internet es una extensión del humano.

En Colombia en este momento se presenta la cultura de la cancelación en dos vías, la que quiere mantener el orden de las cosas, lo estatuido y la que necesita evolucionar; la primera al ser ortodoxa usa armas de antaño capaces de quitar vidas o lastimar cuerpos; la segunda, más acorde a la naturaleza y al momento, usa las redes sociales virtuales y la movilización pacífica. Por mí parte apoyo la segunda. Obviamente invito a lo tipo Sócrates a las juventudes que no dejen de cancelar a todo lo que no les guste, aunque les toque actuar como “loco”; si no aceptas a lo inaceptable estás mejorando el futuro. Asimismo, sigo invitando a los actualizados a seguir confrontando sus miedos; ¡a manera de chisme!, en las redes sociales virtuales extensivas se encuentra todo tipo de grupos en los cuales puedes exponer tus contradicciones con la sociedad.

¡Viva!, viva! la cancelación que nos muestra a los charlatanes!!

¡Viva!, ¡viva! la cancelación que nos actualiza!!

¡Viva!, ¡viva! la cancelación que “eliminará” al humano-antropocéntrico que se cree superior.