“No importa lo que digas ni como te justifiques, eres lo que haces”, Walter Riso.

Por Álvaro Morales de León

Muy diferente a lo establecido en el campo espiritual, el que somos justificados por la fe, o sea, absueltos del pecado por nuestra fe en El Señor; el presidente Duque con su desbordado protagonismo mediático, justificándose con la fe, no por la fe, le ha atribuido a la imagen de una Virgen un poder sobrenatural, que según él, no sólo le permitió “sobrevivir” al IOTA sino llevarse sólo a dos de los 6.300 habitantes de Providencia.

Es una conducta inaceptable a la que bien podríamos llamar oportunista, sobre todo porque da la impresión que el Mandatario se justificara con la fe del tradicional apego que los nativos le profesan a esta deidad y así ocultar su desatención al pronosticado desastre; algo parecido a la negligencia de su padre, Ivan Duque Escobar, quien siendo ministro de minas hizo caso omiso a las advertencias del desastre de Armero en 1985.

El presidente Duque pareciera no haber entendido que en él está representada la figura institucional de la unidad nacional, así dice la Constitución, y que cuando expresa que “Sin pretender invadir la fe de nadie, es impactante ver que después de haber pasado por la isla de Providencia un huracán de categoría 5, la virgen estuviera en pie y evitara muchas muertes…”, estimulando a los nativos a una fe que atribuye poder milagroso y sobrenatural a la imagen de una Virgen.

Varias son las cifras de las que el gobierno ha hecho mención para la reconstrucción de Providencia y del plan para hacerlo, plan que comenzó, como siempre, por nombrar una gerente, nombramiento que recayó en su amiga, la ex senadora del Centro Democrático, Susana Correa, actual directora de la Oficina de Prosperidad Social.

De esta gerente, la señora Susana Correa, y quien manejará no se sabe cuántos miles de millones de pesos del gobierno y de donaciones es sabido que siendo gerente del ingenio azucarero “Mayagüez, del cual es socio su padre, también, con suma aproximada a los tres mil millones de pesos fue favorecida con los recursos que el entonces ministro de agricultura, Andrés Felipe Arias, se ferió con el programa Agro Ingreso Seguro.

En Colombia, la historia del manejo de los dineros públicos destinados para la reconstrucción de lo que dejan las catástrofes y desastres naturales no ha sido lo más transparente que se diga, como sucedió con los dineros para la reconstrucción del Eje Cafetero por causa del sismo de 1999.

Algo similar que tuvo que ser intervenido por la Contraloría ocurrió con los recursos para la reubicación del municipio de Gramalote, en Norte de Santander; pero yendo mucho más atrás, recordemos todo el dinero que en 1995 “se enredó”, en Bolívar con aquel “Plan Torniquete” del gobierno de Samper para atender la destrucción que produjo el desbordamiento del rio Magdalena en poblaciones ribereñas del centro y el sur del departamento.

Esperamos que con el desastre que dejó el Iota en su paso por el archipiélago de San Andrés, se cambie el curso de la tradición del mal uso de los recursos públicos para las reconstrucciones. Eso esperamos. El tiempo lo dirá.

Finalmente, mientras Duque se justifica en su desatención de la Isla con la fe de sus pobladores, anuncia escasos 139.000 millones para su reconstrucción y “saca el sombrerito” de limosnero, a la centroamericana Avianca le puso en bandeja 370 millones de dólares, algo así como más de un billón de pesos, para que resolviera sus problemas financieros.