Dos iglesias católicas situadas en el interior sur de Columbia Británica, en Canadá, fueron incendiadas este sábado 26 de junio tras el hallazgo de los cuerpos de más de 750 menores indígenas enterrados en un internado.

“Ambas iglesias fueron destruidas”, dijo en un comunicado el sargento Jason Bayda, de la Policía Montada de Canadá. El sargento considera que estos sucesos «no son coincidencia», ya que los incendios de las iglesias Santa Ana y de Chopaka se desataron con apenas una hora de diferencia.

Las autoridades investigan si estos hechos están relacionados a otros dos incendios ocurridos una semana antes en las iglesias Penticton y Oliver, después de que se identificaron los cadáveres de 215 niños y niñas indígenas en una fosa común cerca de una vieja escuela católica.

Los hallazgos

Estos ataques se producen a raíz del reciente hallazgo de más de 750 tumbas sin identificar en el emplazamiento de un antiguo internado de la Iglesia Católica en Marieval.

El jefe de la tribu Cowessess, Cadmus Delorme, informó de este descubrimiento y confirmó que «no se trata de una fosa común», sino de «tumbas sin nombre» en el cementerio que supervisó hasta 1960 la Iglesia Católica, quien según el líder habría retirado las tumbas.

Esto viene de la mano del descubrimiento de hace una semanas atrás, cuando se identificó una fosa común con los restos de 215 niños y niñas de pueblos originarios de Canadá, cerca de otra escuela de este tipo.

El Gobierno ha invertido más de tres millones de euros para buscar más tumbas, aunque los esfuerzos públicos no están calmando los ánimos. Hasta ahora cuatro iglesias han sido quemadas como consecuencia de los hallazgos.

Detrás de los descubrimientos

«Recuerdo que cuando éramos niños y teníamos funerales, caminábamos hasta final el sendero donde se enterraba. Ahora recuerdo que nos decían ‘no pasen por aquí, no pasen por allá, creemos que hay cuerpos ahí debajo. […]’ Estamos apenas en el comienzo, este es sólo el segundo hallazgo públicamente«, explica Chasity Dilorme, miembro de la comunidad indígena.

Hasta 1990 unos 150.000 niños y niñas amerindios, mestizos e inuit fueron apartados de sus familias, su lengua y su cultura, para ser forzados a permanecer en 139 internados del país. Muchos de ellos fueron sometidos a malos tratos o abusos sexuales y más de 4.000 murieron, según una comisión de investigación que concluyó que Canadá había cometido un «genocidio cultural».

El viernes, el primer ministro Justin Trudeau ofreció disculpas en nombre del país y pidió al Papa Francisco que hiciera lo mismo. El mandatario no descartó una investigación penal en relación a estos hallazgos.