El pasado sábado 26 de junio, en una ruta utilizada frecuentemente por los contrabandistas y tráficantes ilegales de personas, la policía encontró 20 cadáveres humanos en una embarcación a la deriva, a un kilómetro y medio de la costa. Exactamente en las Islas Turcas y Caicos, un territorio británico de ultramar al sureste de las Bahamas.

Al parecer, eran los únicos ocupantes del navío. De acuerdo con diarios locales, la marina de esa isla fue quien remolcó el barco a tierra.

Las autoridades de la zona aseguran que los investigadores del caso intentan identificar a los individuos, su procedencia y la causa de la muerte. Es importante resaltar que entre los fallecidos se encuentran dos niños.

Trevor Botting, comisionado de la Policía de Islas Turcas y Caicos, considera que la embarcación no partió de algún lugar del Caribe. Sino que hay altas probabilidades de que no estuviera en su trayectoria inicial y fuera arrastrada por el movimiento de las aguas.

“Los investigadores están trabajando para establecer las identidades de los fallecidos y cómo murieron. Este trabajo llevará algún tiempo. Pero cualquiera que sea la circunstancia, se trata de una situación trágica en la que muchas personas fallecieron. Y nuestros pensamientos y oraciones están con las familias que perdieron a un ser querido. Haremos todo lo posible para identificarlos y ponernos en contacto con sus familias”, anunció Botting al medio de comunicación Daily Mail.

Al día siguiente, después de hallar a los 20 cuerpos, un navío con 43 haitianos inmigrantes fue detenido por las autoridades frente a la costa del archipiélago.

La embarcación fue trasladada hasta el puerto con 34 hombres, ocho mujeres y un menor a bordo, quienes fueron entregados a inmigración para luego ser repatriados.