Esta persona guiaba los actos terroristas de la columna Dagoberto Ramos, responsable de varias masacres contra comunidades indígenas en ese departamento. La captura del temido Fernando Israel Méndez Quitumbo, alias Indio Amansador, máximo cabecilla de la columna disidente Dagoberto Ramos, se produjo en la vereda Guasimo, zona rural de Caloto, norte del Cauca.

Indio Amansador fue sorprendido a las 11:30 de la noche del lunes festivo por un grupo conjunto de la Policía, Ejército Nacional y Fuerza Aérea. Este cabecilla disidente manejaba la estructura criminal más grande del norte del Cauca; esa que opera en el nororiente, en lo que se denomina el ‘Triángulo de la marihuana‘ (Corinto, Caloto y Miranda).

“Seguimos dando golpes a crimen organizado que se dedica al narcotráfico y asesinato de líderes sociales. Fuerzas Militares y Policía Colombia capturaron en Cauca a alias ‘El Indio’, cabecilla de Gaor columna Dagoberto Ramos. Felicitaciones a nuestros héroes”, escribió el presidente Iván Duque en su cuenta de Twitter.

El secretario de Seguridad del Cauca, Luis Ángulo, explicó que por el Indio Amansador había una recompensa de hasta 500 millones de pesos por su captura. “Es responsable de varias masacres contra comunidades indígenas y atentados en la región”, dijo el funcionario.

Entre las masacres cometidas por la Dagoberto Ramos, y presuntamente ordenadas por Israel Méndez, está la registrada el 19 de octubre del 2019 en Tacueyó, corregimiento de Toribío. En ese lugar fue asesinada la gobernadora indígena Cristina Bautista y cinco comuneros más. Todos fueron atacados con armas largas, mientras realizaban un operativo de control territorial.

Además, es señalado de ordenar el asesinato sistemático de guardias y autoridades indígenas en los municipios de Miranda, Corinto, Caloto, Toribío, Santander de Quilichao y Mondomo, zona de operación de la Dagoberto Ramos. “Tenemos información que fue el Indio Amansador el encargado de asesinar al comunero Cristian Conda (de 21 años) el pasado 29 de mayo”, agregó el secretario de Seguridad del Cauca.

Según datos de la Asociación de Cabildos del Norte del Cauca, Acin, en los últimos cuatro años han sido asesinados más de 300 indígenas en esa parte del departamento. Muchos de esos crímenes fueron cometidos por la Dagoberto Ramos al mando de alias Indio Amansador.

Además, a este cabecilla también se le sindica del atentado contra la estación de Policía de Santander de Quilichao en noviembre del 2019, donde fallecieron dos uniformados y cinco más quedaron heridos.

La Dagoberto Ramos, de acuerdo con información de inteligencia militar, es la disidencia más grande del norte del Cauca. Tienen bajo su mano las grandes hectáreas de marihuana en Corinto, Caloto, Miranda y Toribío. Se han abierto paso a sangre y fuego por territorios indígenas.

Hasta el año pasado esa estructura sostenía una cruenta guerra con la también columna disidente Jaime Martínez, comandada por Jhoany Noscué, alias Mayimbú, que opera en el noroccidente del departamento. Ese conficto armado también dejó en la región decenas de muertos, muchos de ellos torturados previamente.

La guerra terminó este año con la unificación de las seis estructuras disidentes que operan en todo el Cauca. Ahora la operación criminal está centralizada en el Comando Organizador de Occidente que busca quedarse con el control total del departamento. Para ello, libran un frente de batalla contra el ELN y el Clan del Golfo en el sur, donde están los sembradíos de coca y las rutas de salida al Pacífico por la región del Cañón del Micay, zona rural de Argelia.

La columna Dagoberto Ramos hace parte activa de esta nueva guerra. Varios hombres viajaron al sur del departamento para apoyar al frente disidente Carlos Patiño en su disputa con el frente José María Becerra del ELN en El Tambo y Argelia. Alias Indio Amansador reclutaba menores para engrosar sus filas y tener más poderío militar.

Esta captura es un duro golpe para esa estructura que venía en ascenso, tanto en control de territiorio como número de hombres, apoyados por emisarios de carteles mexicanos que compran la droga en el Pacífico caucano