El día de ayer, Alfred Burgeois, fue ejecutado por el Gobierno de Estados Unidos tras el asesinato de su hija de 2 años, en Texas, en el año 2002.

El hombre de 56 años fue declarado muerto a las 8:21pm, al recibir una inyección letal en la cárcel de Terre Haute, Indiana, según notificó la Agencia Federal de Prisiones (BOP, en inglés)

Burgeois trabajaba como transportista y vivía en Luisiana con su mujer y sus dos hijos. En 2002 obtuvo la custodia parcial de una niña de 2 años llamada Jakaren Harrison que había tenido con otra mujer en Texas.

Según documentos judiciales, Burgeois habría llevado a su hija a una de sus entregas en Corpus Christi, Texas, cuando se frustró por el uso que hacía la pequeña de su inodoro para niños, por lo que la golpeó contra el parabrisas. Esto, en un mes del verano del 2002.

El golpe fue tan grave que, a pesar de haber sido trasladada a un hospital con vida, la pequeña sufrió un daño cerebral y murió.

Bourgeois fue juzgado y condenado en 2004 dentro del sistema federal de justicia debido a que el crimen tuvo lugar dentro de la Estación Aérea Naval Corpus Christi, dónde estaba entregando suministros.

Estados Unidos había suspendido las ejecuciones federales a partir de 2003, en particular debido a dudas sobre la legalidad de las drogas administradas a los condenados.

Los presidentes habían suspendido estas ejecuciones federales durante 131 años, hasta que la administración de Donald Trump decidió seguir adelante. Los abogados de Bourgeois trataron de salvarlo, pidiéndole a la Corte Suprema que interviniera, alegando que padecía una discapacidad mental.