Por Rogelio Tirado

¡Miren esta imagen!, va pasando una joven pareja de los que tienen como 25 años de edad, llevan a un niño en coche por un andén que está mojado de las aguas que deja la lluvia y, además, de agua que sale de la alcantarilla. Pasa un automóvil a toda velocidad expulsando las aguas del piso mojando a todos, se nota que le cae al bebé en la cara, pues la mujer se la limpió. La muchacha molesta le reclama al joven manoteando al aire, tratando de decir que la culpa es de él, no le importaba nada.

Mientras la mujer discute, un motorizado frena con la intención de prevenir que los sigan mojando, dado que ellos se quedan con el niño en el mismo lugar. La escena muestra que las personas llegan a convertirse en solo especímenes de la naturaleza humana en un momento; el hombre se evidencia como un ser que se convierte en el acompañante de la mujer en el propósito de mantener la especie, algo que está más allá de las pretensiones individuales de deseo. Él en ese momento se vio como el que no pudo cuidar del infante y ella como la que solo tiene ojos para su hijo, pues no se preocupó por el líquido sucio que le llegó a caer a ella ni a él; tampoco, fueron capaces de moverse.

Todo esto ocurrió al frente de la cocina de la Chagra.lab donde se produce el Turroncito de Avena. Ese día le conté la escena a Alejandro Cabarcas, un amigo filosofo (sin tilde porque su diploma lo tiene sin tilde), con el que pasé la mayoría de mi estancia académica como estudiante de historia, las discusiones con él me permitieron desarrollar mucho de la filosofía que expongo. Después de presentar lo acontecido le decía, cuando uno ve la realidad como Dios las personas tienden a verse como meros animales (el homo-sapiens es un animal digan lo que digan), mas a él no le cabe en la cabeza esa idea de poder ser Dios, por lo tanto, me dispuse a desarrollar la representación de cómo un filósofo puede llegar a ser Dios.

En mis investigaciones se me dio, como un método —le decía—, por escudriñar los conceptos convirtiéndome en ellos, es decir, me transformaba imaginariamente en las definiciones acertadas. El procedimiento que apliqué con el objetivo de distinguir e indagar la naturaleza de la realidad del hoy-fáctico es ser-actuar la expresión según su definición. Así fui partícula elemental, átomo, molécula, célula, tejido, órgano, cultura; piedra, amor, odio, caos; ciencia, tecnología… Ser-siendo este tipo de expresiones de la naturaleza es relativamente sencillo, lo complicado es ser-actuar como una persona filósofa u otra cultura debido al imaginario colectivo que no permite que seamos lo que queremos ser, poniendo un cerco epistemológico por tabúes. Las definiciones de las expresiones que no están en el centro de la naturaleza, son definidas por la ciencia como seres sencillos, sin embargo, hasta hoy no se han respetado, pues parten del mismo ser-estar con la finalidad de establecer su existencia, olvidando de donde surgen o lo que le da las características.

Las palabras encarnan la naturaleza. La realidad humana es la interacción exclusiva del homo-sapiens —continuaba—, con y por ellas tenemos contacto en el sentido de religar imaginariamente. Definen dos tipos de conceptos declarados como: existentes, se físicalizan hasta hoy en la primera generación de la materia, el modelo estándar; y los no-existentes, aquellos que no se pueden físicalizar con el conocimiento adquirido por los datos investigados, de pronto en el futuro existan seres que no pueden existir con relación a la epistemología del mundo del 2021. Sin embargo, todas las definiciones pueden ser personificadas e interiorizadas de diferentes maneras como arte, literatura, música y otras técnicas. Básicamente en mí ejercicio filosófico interpreté dentro, en el pensamiento, a mis objetos de estudio; entre ellos a los filósofos/filósofas.

Las técnicas que realicé buscando emular a los filósofos fue: —exponía— primero reconocerlos como lo que fueron, personas que tenían cualidades excepcionales; distinguir su aporte, diferenciar sus tipos de vidas contextualizando en sus entornos; propensiones a ser (hay métodos que hacen estudios comportamentales de personajes históricos, ya muertos); también debía rememorar las ciencias naturales e incluirlas en el análisis, dado que los homo-sapiens son animales. Básicamente lo que hice fue examinar tres aspectos que encierran el desarrollo de las expresiones de la naturaleza: el contextual, el biológico y el histórico del sujeto; obvio me costó un tiempo.

Cuando fui cultura también fue interesante —lo decía pícaramente —, el camino recorrido hasta una definición del ser-humano o del animal-humano (más bien), me sirvió en la idea de interpretar al ser cultura, pues previamente de llegar a ser filósofo, conjuntamente fui reyes, emperadores, políticos y todo tipo de personas; antes, había sido piedra, partículas, hasta edificios y casi todo lo que está conceptualizado. Era como mi terapia entrar a distinguir una noción y ser. A mediados del 2019 en el tercer piso del Claustro San Agustín con un amigo de entonces pensamos en la fisicalización de la cultura, en ese momento fue que pude ser cultura; de hecho, ser cultura me fue más difícil que ser Dios.

La definición del ser-cultura como la de todas las expresiones de la naturaleza se encuentra en lo que lo conforma. Físicalizar me permitió certificar un método científico en las humanidades, asimismo, al convertirse la cultura en un ser-natural mucho cambia.

Llamo fisicalización de la cultura —seguía, por su parte Alejandro atendiendo atentamente— al reconocimiento físico de los seres que conforman la realización de la coalescencia de donde emerge todo lo que está dentro de un espacio-momento determinado convergiendo en el entorno con los seres-humano, los edificios, las culturas-portátiles (las tecnologías), los otros animales, el reino vegetal, el reino fungí, los minerales, lo que interactúa; en la misma línea constitutiva del homo-sapiens y sus capas dimensionales la encontramos a diferencia de Dios que da un concepto no físicalizable, muy definido como abstracción por muchos grupos. Ser un dios es tan sencillo que solo hay que leer por lo general un solo libro para saber cómo ser uno.

Este método de escenificar lo contaba ese día al frente de Sabas y de Ricardo Barrios, intentando decir que cuando una persona ve a los humanos como si fuera Dios o Cultura interpreta a las personas como unos simples animales más. La diferencia es muy poca, los comportamientos son escasamente distintos a la hora de seguir conservando la vida de los infantes.

En función de terminar esta crónica que pinta una imagen en letras se enmarca en el papel del ser filósofo el cual se dedica a mostrar como transparentar la realidad. Simular ser los otros seres es una técnica que ayuda al entendimiento de la naturaleza circundante, más si los conceptos son los actuales. Por último, tengo una pregunta que invita a mi amigo a escribir, dado que él se cree escritor ergo, a mí me llama “escribión”, yo me reconozco como “escribidor” palabra que encontramos en el diccionario, pero bueno; él es un poco chistoso creo que le iría bien en TikTok. Me gustaría preguntarle a Alejandro, ¿por qué no puedo ser Dios si ya lo fui?