Por Juan Pablo Sánchez Jiménez

¡Vaya semana desgastante!

Coordinador local de students for liberty

El caos se ha tomado las calles del país, escuchamos y leemos por redes sociales que cientos de civiles están heridos producto de las contiendas con la fuerza pública y,  desafortunadamente, otros han muerto por estas mismas, se siembra un sentimiento de indignación frente a estos sucesos, pensamos “pueden ser nuestros hijos”, “como se sentirá la madre de ese joven”, apuntamos inmediatamente a nuestro enemigo para vaciar todos nuestros pesares, y buscamos algo que nos libere de esa horrible sensación de impotencia.

Mas de uno se identificó con lo anteriormente narrado, los sentimientos despiertan todo tipo de acciones y pensamientos en nosotros, es parecido al sentir de muchos hinchas en distintos deportes cuando la autoridad toma una decisión injusta; los aficionados gritan, patalean y rompen todo lo que esta a su alrededor, combaten con otras hinchadas por este motivo, la irracionalidad los invade y no piensan más allá de lo que sienten; se pierden en la multitud de la masa, se enajenan de ellos mismos y se incorporan al ritmo de una colectividad que los desindividualiza al instante.

El espectro político no es blanco o negro, hay tonalidades grises que este sentimiento tribal elimina, y los que reclaman justicia, se vuelven tan injustos como los otros. ¡Empatía! grita el hombre-masa que recorre muchos kilómetros en la marcha, mientras omite las propuestas que presentan para solucionar el problema. La sociedad se ha divido en amigos y enemigos del “pueblo”, aquellos que no están de acuerdo deben ser purificados, al mejor estilo de Robespierre.

El Comité Nacional del Paro, el día de ayer presento sus objetivos centrales, entre los cuales se resaltan: primero, renta básica de por lo menos un salario mínimo mensual, segundo, matricula cero y no a la alternancia educativa. El retiro del proyecto de Reforma Tributaria tenía contemplado estos puntos, el articulo 15 de la “ley de transformación social sostenible” contemplaba un tipo de renta básica, sin embargo, es completamente utópico, imaginar la posibilidad de obsequiar un salario mínimo a 9 millones de personas como se planteó el año pasado, según el observatorio fiscal de la Universidad Javeriana, costaría aproximadamente 424,6 billones de pesos anuales, lo que equivaldría al 40% del PIB.

El segundo punto, el artículo 29 y 30 de la Reforma intentaba asignar más recursos a la promoción de acceso a la educación superior, además, la UNICEF y  UNESCO, ya se pronunció con respecto al alto coste social que están sufriendo los alumnos por las medidas que restringen volver a la presencialidad, en el documento titulado “in-person Schooling and COVID-19 Transmission” donde recopila evidencia científica que no determina una correlación entre la alta transmisión del virus en los centros educativos, por lo cual, hace un llamado a los gobiernos para que den prioridad a la reapertura de escuelas y tomen las medidas para reabrir de forma segura.

Las tonalidades grises que mencioné, son personas que no están de acuerdo con la Reforma Tributaria, sin embargo, no ven en las propuestas del comité del paro una solución, no estamos en contra de libertad de circulación de las personas, de marchar, del libre desarrollo de la personalidad, todos estos son Derechos constitucionales, pero argumentar emocionalmente nos hace perder todos los criterios objetivos, la irracionalidad no puede tomarse el debate público; algunos economistas han manifestado que la Reforma retirada ha sido irrisoria con la austeridad del gasto, es el caso de Martin Jaramillo, en este sentido, el Dr. Luis Guillermo Vélez, propuso reducción del gasto público, realizando un análisis de la expansión de los ministerios desde 1821.

Deténganse un segundo y pregúntense: ¿Qué esta nublando la empatía?