Por Carlos E. Castro

A través de la historia los jóvenes se han mostrado como pieza clave y crucial en aquellas épocas que se han gestado grandes reformas políticas en nuestro Estado, la situación actual que se atraviesa es una consecuencia de los excesivos abusos de los dirigentes políticos que años tras años se han atornillado en el poder público, las manifestaciones violentas que hoy se presentan, sin ánimo de justificar es la máxima expresión de aquellos que la educación les ha sido negada por una u otras circunstancias, mientras que las manifestaciones pacíficas son el resultado de contar con una población educada que se torna indignada e inconforme y que reclaman sus derechos legítimamente.

¿Cuál es el papel de los jóvenes en toda esta hecatombe? Ahora bien, hace 30 años los jóvenes promovieron en unas elecciones la inclusión de la séptima papeleta, que trajo a la esfera política del país la Constitución Política de 1991, sin embargo entre aquellos que lideraron ese movimiento estudiantil, sobresale en la Constituyente, la participación de Fernando Carillo Flórez, ex Procurador General de la Nación, es decir que de la multitud de estudiantes de universidades públicas y privadas que procuraron esta reforma en el país, solo uno logro participar en el proceso de creación de la nueva constitución.

En el Palacio de Nariño se avizoró la visita de la “coalición de la esperanza” para las próximas elecciones, en aras de adelantar diálogos con el Gobierno Nacional, por otro lado la Cámara de Representantes del Congreso de la República le hizo una invitación al Comité del Paro, para el pasado 10 de mayo con el fin de escucharlos para mediar la situación de crisis que padecemos, igualmente se reunieron ese mismo día con el Gobierno Nacional y no hubo consenso. No se vislumbra un llamado colectivo a la juventud del país que desea ser escuchada,  pero que repele inmiscuirse en temas políticos y precisamente el detalle a destacar converge en que los jóvenes de Colombia somos quienes forjamos con actitud, templanza, liderazgo y resistencia estas grandes reformas y a la hora de tomar decisiones representan el menor porcentaje de participación, eso de ser el caso que participen en el nuevo rumbo que marca las sendas por las que transitara el futuro de nuestra Nación.

El papel que deben desarrollar los jóvenes en estas reformas debe ser activo, participativo y no instrumentalizado, solo en Bogotá hay alrededor de 1.013 Organizaciones Juveniles, igualmente en todo el país existen estas organizaciones, pero su incidencia en la política no es dinámica, en lo referente a la participación en la toma de decisiones, en el sentido que sus posturas, propuestas e intervenciones no deben ser limitadas exclusivamente a los aspectos concerniente a los jóvenes, sino en todo el basto escenario de las políticas públicas.

Lo anterior se traduce, que pese que existen muchas organizaciones juveniles, el descontento de la juventud por la política se ve reflejado en las elecciones populares, las cifras del DANE de las encuestas que realizaron a jóvenes entre los 18 y 33 años de edad, arrojan este análisis respecto estos tres aspectos; i) el interés ciudadano en el tema político, no les interesa ii) la confianza de los ciudadanos en el proceso electoral, no tienen confianza iii) y su percepción sobre la capacidad del voto para influir en la toma de decisiones, es dividido entre los que consideran que si influye y los que no.

Todo esto con el fin de establecer que la manifestación debe continuar, no persistiendo en la paralización del país, sino en las próximas elecciones, es muy importante destacar esta información, porque deja al descubierto una realidad que debemos atacar y es oxigenar las corporaciones públicas, nutrir el interés en los asuntos políticos a los jóvenes, modificar las estructuras del proceso electoral para ampliar el rango de confianza y cambiar la percepción de la influencia del voto, eligiendo sabiamente a nuestros representantes, siendo estos últimos la juventud del país, para ello se debe articular todo un proceso político creativo de nuevos aires y nuevos partidos políticos liderado por la juventud, donde cada uno de los espacios sea ocupados por jóvenes, libre de lo tradicional.

Como último dato, según las cifras del DANE en Colombia solo ejerce su derecho al voto el 56,04 medida que se estableció por medio de un estudio de rango de edades, quedando así: entre los 34 y 49 años es del 21,78%, entre los 18 y 33 años es del 17,24%, una población abstinente del 13,35% y una población del 30,59% que a veces votan, en la población abstinente el rango de edad entre los 18 y 33 años representa el porcentaje más alto de los que nunca votan en un 8,53%, es decir los más jóvenes.

El papel de los jóvenes es fundamental, porque somos el futuro de la Nación y no debemos seguir siendo utilizados para fines e intereses particulares o colectivos egoístas, el llamado es de unión, no se puede repetir el mismo error de división de aquellos jóvenes del pasado que se enfrascaron en ideologías políticas e intereses individuales, la estrategia es construir un frente unido, porque así hacen mayoría, toca replantear la forma, como quiera que las organizaciones juveniles están cegados en un proceso unilateral que pretende culminar en el alcance del objetivo general que persiguen todos, convirtiéndose en el principal obstáculo la ausencia de unión nacional, sin darnos cuenta que el camino son las herramientas efectivas que nos ha dado la Constitución Política de Colombia.