Por Vladimir Villarreal

No me malinterpreten, algunos de mis outfits serían extremadamente insulsos sin mi camiseta alusiva a pinturas de Van Gogh o incluso las que vienen con logos de marcas reconocidas. Aunque hay múltiples cortes y colores con el que perfectamente podríamos estilizarnos muchas veces recurrimos a esta herramienta, a veces fácil, jamás facilista, de imágenes en textiles.

aMarte mas no pude

Como yo lo veo es la forma más simple y directa de apropiarse de lo que se quiera y por supuesto invitar a otros a que se unan a tu club. Un gangazo al momento de uno estilizarse. Ya sea que se “reúnan” para hacer las dichosas camisetas iguales o entren a una tienda a comprar la merch de la NASA, por ejemplo, que abunda desde hace un tiempo ya en las tiendas de fast fashion. Incluso hemos disfrutado viendo una camiseta en la que aparece Diomedes Díaz “yendo a Marte”, como (no) dice una de sus canciones (Amarte mas no pude), que venden en emprendimientos en línea.

Es una manera de democratizar una empresa ideológica y democratizar la capacidad de los individuos de expresarse (o al menos ser instrumentos de dicha empresa) a través de un mecanismo vociferador más ancestral de lo que quisiéramos creer: el vestuario.

Esta conceptualización, en el marco de la comunidad LGTBQ y sus expresiones de orgullo, se le conoce como capitalismo rosa, que no necesariamente la representa, aunque podría, ya que al menos lo pretende; así como las camisetas de cierta marca local, que se caracteriza por un “capitalismo costeño” (un concepto que nos atrevemos a acuñar en estas líneas).  La combinación de esos términos (capitalismo rosa but make it costeño) podría obtener resultados interesantes y otros tal vez desafortunados.

El desarrollo de la diversidad en el caribe colombiano ha tenido tantos baches como en cualquier parte del mundo y a eso se le suma el lenguaje intrínsecamente informal que nos caracteriza, el cual puede, en determinadas condiciones, tocar susceptibilidades.

¿Serás marica?

Se le responde, cuál Salmo, al que se atreve a molestarse por ciertos comentarios y resulta que los comentarios que hizo la franela de TodoMono (@tiendamono en instagram, para que pasen y chismoseen) atenta contra esos que sí lo son.  Hablo de una de sus prendas, alusiva al pasado mes Pride, que muestra connotaciones peyorativas acuñados en senos sociales intrínsecamente heteronormativos como lo son Agüita de Peo o Cagá. Aunque su intención de resignificar palabras, como “marica” en sí misma, seguramente fue buena, un producto no puedo mandar la parada, liderar el desfile.

Imagen de referencia // redes Todo Mono

Y es que habría que esperar que los que marcharon hace unos días se conviertan en los amos, señores y dueños de esas terminologías y no contribuir a esa imposición. Imposición que no hay que confundir con masificación: que sería la previa aceptación de muchos, después de una discusión y posterior consenso, que ven la necesidad de poner la causa a conocimiento de todos.

El que no salte es un _____ maric*n

Como se vocifera en las protestas, había que saltar ante la coyuntura. Y como en las manifestaciones se busca arreglar la situación hay que mencionar que no es momento de abandonar el barco o darle la espalda a la empresa. Es sabido que al menos uno de sus socios es un activista del patrimonio y otros temas lo cual les ha llevado a tener ropa que habla fuerte, claro y coherente dentro sus colecciones. Espero con ansias más de sus aciertos, más ¡vainas todas monas!