Por José Laguado

Director Smartfutures

Necesitamos repensar el rol de los peajes y cómo financiar el desarrollo de grandes proyectos de infraestructura para #LaCartagenaDelFuturo. Más allá de la polarización de las fuerzas políticas locales, o del refrescante sentimiento de cartageneidad experimentado en los últimos días, no hay que desviar las conversaciones y temas de fondo con la coyuntura de la concesión de peajes, modelo más que probado para financiar, construir y gestionar infraestructura a nivel mundial.

La primera de ellas, nos duele haber permanecido inmóviles mientras nos robaban de frente; parece que poco a poco los ciudadanos de a pie vamos comprendiendo que nos han robado la ciudad en las últimas décadas y que somos co-responsables de ello. Si, nosotros también somos veedores, somos cuidadores de los recursos públicos, de las inversiones que se realizan, del control de parte de las instituciones encargadas para tal fin, y sobre todo, que si nos descuidamos en ese ámbito, pagamos 2, 3 y muchas más veces las obras que se financian, en parte, con nuestros impuestos; los que tú y nosotros pagamos.

La segunda, nuevos proyectos de infraestructura requieren fuentes de financiación alternativas. Ante la pandemia, una nueva normalidad tributaria florece: los recaudos de impuestos se reducirán en el largo plazo debido al cierre de empresas, la pérdida de empleos y por consiguiente del poder adquisitivo de los ciudadanos que pagamos impuestos, la evasión y elusión fiscal de las empresas que queden en pie buscando mejorar sus flujos de caja ante la incertidumbre de los planes de reactivación por vacunación, e inclusive, la reducción significativa de la movilización y el transporte por la flexibilización laboral (teletrabajo, en casa, cuarentenas intermitentes, etc).

La tercera, las nuevas tecnologías transformarán el cálculo de los costos y los retornos económicos para construir y operar vías con peajes. Seamos realistas, los peajes tradicionales generan cuellos de botella y reducen la productividad. ¡Necesitamos peajes electrónicos ya! De por si el Ministerio de Transporte, el Invias y la Agencia Nacional de Infraestructura están enredados con la implementación de los peajes electrónicos que debieron ponerse en marcha en marzo de 2019 en Colombia. ¿Razones? Muy variadas: una normativa desactualizada que no avanza al ritmo de los adelantos tecnológicos; eternas discusiones sobre las posibilidades de ajustar las normas en lugar de crear nuevos contextos para un mundo diferente; una cadena de valor fragmentada entre operadores e intermediadores sin un claro estándar de interoperabilidad. Hoy, casetas con peajes electrónicos son cerca del 25% del total.

La cuarta, nuestra cultura esclavista nos somete al desarrollo del futuro. Con una fuerte estratificación social, la mentalidad de que la propiedad privada es injusta y el componente étnico donde se refleja el principio de superioridad de “otros sobre nosotros”, creemos que todo debe ser regalado por “papá Estado” sin tener los ciudadanos un claro compromiso con la co-creación de los proyectos, su buen uso y el cuidado que merecen. Ejemplos de esos abundan en nuestra ciudad, y por mencionar uno, necesitamos más playas azules lo cual requiere inversiones, pagos por el uso de la infraestructura y la organización de las zonas (no de la playa).

Ahora, si vemos el fondo del asunto, los peajes electrónicos son una enorme posibilidad de tener el control de un negocio que es extremadamente lucrativo en Colombia (se estima un recaudo anual en más de COP $3.5 billones). Al ser electrónico, se puede identificar fácilmente los vehículos que transitan por las vías lo cual podría, eventualmente, servir para encontrar vehículos robados, infractores de tránsito, controlar automáticamente las revisiones técnico-mecánicas y visibilizar propietarios retrasados en el pago de impuestos de rodamiento. Nos ayudaría a que hubiera alfabetización digital de los operarios ya que, al pasar de un oficio operativo de recoger dinero en una garita, pasarían a ser analistas de información o datos con uso de tecnología. Al ser electrónico, nos ayudaría a redireccionar el tráfico de las ciudades cuando existan cuellos de botellas en ciertas vías tomando otras alternativas o, por ejemplo, restringir el acceso de vehículos livianos a la zona de Mamonal por períodos de tiempo para dar paso al cargue y descargue de los vehículos pesados. Podríamos tener indicadores en tiempo real de tiempos de desplazamiento, seguridad vial, eficiencia, inclusión social, entre otros. Y la mejor de todas, nos ayudaría a los ciudadanos a ejercer un detallado control de los ingresos, costos y gastos para evaluar los beneficios económicos de la recuperación de las inversiones realizadas (la famosa TIR de la que tanto se habla). Por cierto, ¿les mencioné que con el uso de peajes electrónicos se reduce entre 2 y 4 veces los costos de recolección del dinero con lo cual se acelera el tiempo de recuperación económica?

Coincidimos en que hay que oponerse a los abusos y falta de control de todos los actores incluidos nosotros, los ciudadanos. Incluso, oponernos al sistema de peajes del pasado; tal vez con la implementación de modernos sistemas de peajes electrónicos los cartageneros pensemos un poco diferente acerca de la relevancia de los peajes en el desarrollo de nuestra infraestructura vial y en las oportunidades que ello trae para #LaCartagenaDelFuturo