El COVID-19 y el aislamiento obligatorio han impresionado por su gran aporte positivo en el cuidado y concientización de nuestro ecosistema.

Colombia es uno de los países más biodiversos del mundo. Pese a ello, el entendimiento sobre la realidad ambiental carecía de importancia. La diversidad de plantas, peces, mamíferos y distintos recursos naturales se encontraban en peligro constante. La aparición del coronavirus y el encierro obligatorio cooperaron con un cambio e impacto ambiental beneficioso en la naturaleza.

Es lamentable que gracias a la cuarentena nuestro planeta tierra haya encontrado una oportunidad para su regeneración. Nosotros como habitantes y principales guardianes de nuestro espacio deberíamos ser los primeros gestores de cambio, impulsores de conciencia. Estamos en una etapa de autocuidado familiar y deberíamos sumar a las rutinas diarias el conservar y vigilar el medio ambiente.

Tal como indican informaciones de sitios como Periodico365.com, uno de los grandes impactos ambientales es la reducción de gases en la atmósfera. Gracias al confinamiento, el nivel de contaminación por tráfico vehicular está disminuyendo, beneficiando a la purificación del aire. Distintas instituciones manifestaron la mejoría de este, encontrándose en buen estado. Estas organizaciones revelaron que en marzo del año pasado la situación del viento se encontraba en alerta amarilla.

Del mismo modo, se divisaron animales silvestres en diferentes zonas de Colombia. Sorprende la aparición de zarigüeyas, zorros, iguanas u osos meleros paseando por las avenidas. Uno de los sucesos con mayor impacto fue la manifestación de delfines por las playas de La Guajira y Cartagena tras la prohibición de circulación de navíos.

Con el impedimento de tránsito y comercio de embarcaciones, las costas e islas disminuyeron su impacto ambiental gracias al aislamiento obligatorio. El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia declaró que el entorno de las playas con alto flujo de circulación   se encuentran en una etapa de descanso.

A pesar del encierro, uno puede servir como herramienta de cambio desde la comodidad del hogar. Noticias publicadas en varios sitios indican que la mejor manera es comenzar con hábitos de reciclaje. Es importante separar plásticos, vidrios y elementos biodegradables en diferentes depósitos de basura. El crear conciencia sobre la clasificación de residuos debe ser un tema con mayor participación del gobierno. Asimismo, puedes reutilizar cáscaras de verduras o frutas como fertilizantes naturales.

Igualmente, estos métodos de reciclaje y ahorro de insumos deben continuar así la epidemia desaparezca. Hasta el momento no nos damos cuenta del gran daño que le causamos a nuestro planeta. Otra excelente propuesta que debería de ser analizada por las diferentes comunidades y poblaciones colombianas es la de ejecutar un proyecto para la plantación de árboles. Conforme a los datos brindados por el Observatorio de Bosques de Antioquia explicaron que se perdieron terrenos con un tamaño aproximado de 40.000 campos de fútbol. Además, la Fundación para la Conservación y Desarrollo Sostenible notificó que la deforestación no ha parado a pesar de la cuarentena. Alrededor de 75 000 hectáreas de la Amazonía colombiana han sido atacadas.

En síntesis, los ciudadanos colombianos deben prestar más atención sobre el cuidado del medio ambiente. Esta pandemia fue una dura lección para muchos, pero el momento para cambiar nunca será tarde. Depende de cada ser humano cuidar y tener una verdadera conexión con la tierra.