Una nueva partida inició con la reglamentación de las plataformas de juego online, pues la comodidad, seguridad, flexibilidad e incluso, privacidad que permite el entorno digital fueron aspectos que terminaron por atraer parte del público femenino al mundo de la suerte y el azar.

Luego de que el Consejo Nacional de Juegos aprobara la modalidad de casino en vivo para operar virtualmente dada la contingencia sanitaria, las cifras tuvieron un crecimiento exponencial dentro de la industria, que no solo se dio en términos económicos, también ha arrojado datos que dan cuenta de los nuevos hábitos de consumo y el cambio irreversible del mercado.

Para Zamba.co, las mujeres han tomado especial relevancia dentro de la industria; un 25 % de la base total son usuarias que juegan como clientas VIP, que aman la competencia y se emocionan con el giro de uno de sus juegos predilectos: el Jackpot, el mismo que convirtió a una barranquillera en ganadora, con una suma de 70 millones de pesos.

“Las mujeres son muy competitivas y muestran tanta emoción al jugar que para nosotros ha sido gratificante comenzar a convertirnos en esa opción de entretenimiento que ellas eligen hoy para divertirse. Nuestra plataforma es un espacio en donde las mujeres pueden entretenerse con total libertad”, afirma Santiago Melo, Gerente General de Zamba.co.

Las jugadoras empiezan a conquistar un espacio de forma entusiasta, mucho más que los hombres. En Zamba.co, son aproximadamente 3.000 clientas, entre los 30 y 55 años, las que juegan activamente en la plataforma líder del sector y que también contribuyen de forma radical al crecimiento del sector del juego y las apuestas.

La figura de la mujer está transformando este sector dada su fuerte influencia y que, gracias a la virtualidad, ha evidenciado sus grandes habilidades para el juego y las apuestas. A cualquier hora del día, desde la comodidad de sus casas pueden disfrutar de este emocionante mundo en el que ya no es tabú su presencia, y en el que ya no son solo cábalas en acontecimientos deportivos, sino que lo es su emoción por el juego y su nivel competitivo.