Desde mediados del 2020 el interés por las criptomonedas ha aumentado exponencialmente en Latinoamérica, así lo demuestra el reciente Índice Global de Criptoactivos publicado por Binance Research. Si bien la adopción de moneda virtual en la región aún es incipiente, Colombia es un caso que destaca tanto en el uso como en la creación de un escenario favorable a este mercado.

El informe de Binance está basado en una encuesta a 61.000 usuarios de todo el mundo. Entre sus conclusiones principales señala que el 52% de los usuarios que invierten en cripto la consideran un medio para obtener ingresos, mientras que un 15% la reconoce como su principal fuente de ganancias. En el caso de los latinoamericanos, la inversión en criptomonedas no sólo es conveniente como forma de ahorro protegida de la inflación, sino que también se pueden usar para adquirir productos y servicios. Cada vez hay más empresas locales que, a través de servicios de hosting en Colombia, aceptan monedas digitales como forma de pago.

A medida que la inversión en estas divisas se hace más accesible y aumentan los canales de compra, venta e intercambio, sube la cantidad de usuarios: a fines del año pasado se registraron 101 millones, y es una cifra que aumenta a diario. También crece la confianza en este mercado, cuestión que frenaba a algunos inversores potenciales en el pasado. Según Binance la confianza en cripto en Latinoamérica alcanzó el 63%, dato que se complementa con una baja confianza en el sistema financiero actual (38%).

En lo que respecta a Colombia, según el Índice 2020 de Chainalysis, se ubica en la posición 9 de 154 en adopción de monedas digitales, la segunda de América Latina después de Venezuela. Aunque las criptomonedas son legales y están contempladas en la normativa vigente, en la región hay un atraso en su regulación e inclusión en los sistemas bancarios. Sin embargo, en nuestro país se ha dado un paso al frente en este punto. Desde marzo de este año se está ejecutando una prueba piloto en la que nueve bancos tradicionales están haciendo pruebas de transacciones con criptoactivos.

Esta experimentación no significa que las divisas virtuales ya estén avaladas para su uso dentro del sistema financiero, pero es un paso importante para reconocer el ecosistema, entender este fenómeno global que se vio acelerado por la pandemia y establecer un marco regulatorio en el futuro.

Todo parece indicar que este mercado seguirá en pleno crecimiento durante los años próximos: ha aumentado el volumen de inversión; la sigla “BTC” es una de las más solicitadas en buscadores e incluso existen cajeros automáticos de bitcoin en muchos países. El escenario es claro: las fronteras se están abriendo para que cualquier persona que tenga interés en las monedas virtuales pueda acceder a ellas.