Si una persona tiene conocimiento de que no es el padre de un menor y se demora más de lo permitido para impugnar esa paternidad, no podrá desprenderse de esas responsabilidades filiales. Esto independientemente del resultado de la prueba de ADN.

La Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia recuerda que según el artículo 248 del Código Civil, el plazo para impugnar la paternidad desde que, sin ninguna duda, se conoce no ser el progenitor de un menor es de 140 días, y que ese plazo no es optativo y debe ser exigido por los jueces.

La Corte indica que  superado ese tiempo, la impugnación caduca y el padre –aunque no lo sea– ya no puede desligarse de la responsabilidad.

Es importante recalcar esta información pues, según William Usaquén, director del Grupo de Genética de Poblaciones e Identificación, uno de los 10 laboratorios autorizados para realizar estas pruebas de filiación, comentó que al año se hacen unas 11.000 pruebas de paternidad.

Por otro lado se explica que este tipo de situaciones no solo están en juego los derechos del presunto padre, sino también los del menor de edad. Un padre no puede reclamar cuando le parezca sino que tendrá que ceñirse a los 140 días.

Además, el alto tribunal asegura que el plazo de los 140 días no es un formalismo, sino que es obligatorio, pues está ligado con la buena fe y la seguridad jurídica.

Por el contrario, dijo la Corte, si el que reclama es el hijo porque tiene interés de saber quién es su verdadera familia, en ese caso las leyes actuales no establecen ningún plazo y puede impugnar la paternidad en cualquier momento.

Hombre tardó 21 meses en reclamar

La Corte hizo esta aclaración al evaluar el caso de un hombre quien solicitó que se declarara que él no era el padre de un niño menor de edad, y que tumbara un fallo del 2015 de la Sala Civil del Tribunal Superior de Cundinamarca que le había reconocido su paternidad.

En el proceso, el hombre afirmó que con la madre del niño tuvo relaciones sexuales esporádicas, luego de las cuales se enteró que ella estaba embarazada. El niño nació el 4 de octubre del 2003 y tanto la familia de ella como la de él le insistieron en que debía reconocerlo. Según le dijo a la Corte, su mamá –entusiasmada con tener un nieto– le dijo que lo registrara ante la Notaría Segunda de Soacha.

Pero tiempo después, dijo el hombre, descubrió que la madre del niño tenía relaciones con otras personas, por lo cual pidió que se realizara una prueba de ADN en la Fundación Arthur Stanley Gillow. La prueba lo excluyó como padre biológico del menor.

Aunque el hombre conoció esos resultados el 26 de octubre del 2009, se demoró para presentar la demanda de filiación hasta el 15 de julio del 2011. Esa fue la razón por la cual el tribunal rechazó sus pretensiones, afirmando que se había superado el plazo de 140 días para interponer la demanda, y, por lo tanto, la impugnación de la paternidad había caducado.

El hombre se opuso afirmando que esa decisión violaba la Constitución, específicamente el artículo que indica que debe prevalecer el derecho sustancial sobre el formal.

Sin embargo, la Corte le recordó que ese plazo no es un mero formalismo, sino que de por medio están en juego los derechos del menor a su estado civil y la estabilidad familiar, y por lo tanto los jueces deben ser estrictos a la hora de tener en cuenta ese tiempo.