“Las decisiones rápidas son decisiones inseguras”, Sófocles

Por Álvaro Morales de León

Para los filólogos la alocución “dar tumbos” o “andar de tumbo en tumbo” es una arenga empleada para significar tambaleos o desenvolvimiento con tropiezos, fallas, errores y dificultades, alocución que bien le llega al comportamiento de quienes han venido ocupando escaños o curules en el Concejo de Cartagena, y no precisamente los de este periodo, sino a los que de manera retrospectiva también lo han hecho.

Llama poderosamente la atención el predominante y errático proceder de los Concejales de Cartagena que como integrantes del estamento institucional Concejo Distrital de Cartagena no se apoyen en otros que igualmente lo conforman, como su dirección jurídica, principalmente, o sus comisiones, cuando de tomar decisiones se trata, en especial, si las mismas por error, desconocimiento o parcialidad o retaliación política podrían repercutir contra el erario de la entidad, erario que procede del bolsillo de los cartageneros.

La motivación de estas líneas está inspirada en la reciente decisión judicial de segunda instancia que amparando el violado y legítimo derecho al debido proceso al censurado le devuelve a Guillermo Ávila Barragán su cargo y su responsabilidad como Secretario de Planeación Distrital después que en el mes de diciembre del pasado 2020 dieciocho de los 19 concejales de Cartagena votaran afirmativamente su remoción alegando, por retaliaciones políticas, supuestos fracasos en el Plan de Ordenamiento Territorial.

Pero este no es el único tumbo de los concejales de Cartagena; hay que recordar cuando el señor Oscar Marín Villalba, en 2019, en su desempeño como presidente de su mesa directiva, tuvo la pifia de destituir, por ambiciones burocráticas, al doctor Felipe Santos Díaz, quien para ese entonces no sólo se desempeñaba como jefe de la oficina jurídica de la Corporación, un cargo de carrera administrativa, sino que además, se encontraba cobijado con fuero sindical y protegido con el estatus de pre pensionado; conllevando finalmente, al reintegro del despedido injustamente.

Pero todavía está en la retina el proceso de elección del actual Contralor Distrital de Cartagena, del cual, sostienen los entendidos, que cursó y finalizó cargado de vicios procedimentales y jurídicos por haber escogido y elegido a un funcionario incurso en inhabilidades para ejercer dicha responsabilidad; lo cual de igual manera se ha sostenido del proceso que también cursó en este mismo Concejo y que terminó llevando a la doctora Carmen de Caro Meza a la Personería Distrital como su titular.

Pero el mayor de los últimos desconciertos en las decisiones y actuaciones de los Concejales del Distrito de Cartagena y que ocurrió en el año 2016 no ha podido ser otro que el generado con la burda y antijurídica elección de la señora Nubia Fontalvo Hernández como Contralora Distrital alegando o justificando la misma bajo el errado sustento no solo de incluirla en una terna, con el supuesto de cuota femenina, a pesar de no haber alcanzado un puntaje que la favoreciera.

Pero de todos estos tumbos en los que pasan incurriendo los concejales de Cartagena en sus decisiones estará siempre la duda si los mismos se deben a ignorancia, desconocimiento, retaliaciones politiqueras o ambiciones burocráticas. ¡Vaya usted a saber!