Por Sebastián Hernández Arroyo

Si bien ahora el mismo poder en Colombia no recae sobre una misma persona, si lo hace sobre un mismo partido político. Para entender lo que es una dictadura, debemos remontarnos al siglo VIII A.C. a la antigua Roma. Durante aquella época existían magistrados cada uno con distintas funciones, cuya regla general era que ellos las ejercieran, pero, había uno en específico que entraba a la acción si se daban ciertas circunstancias; estas eran bajo emergencia militar o realizar una asignación específica de carácter excepcional. Este magistrado era llamado Dictador; cuando las circunstancias excepcionales se daban, las funciones de todos los demás magistrados quedaban en cabeza del dictador, teniendo este el deber de reestablecer el orden y luego de eso, devolver el poder a cada magistrado.

En la actualidad, como es sabido las cosas han cambiado un poco, con el nacimiento del estado social de derecho y su principio rector de la división de poderes bajo la teoría de los pesos y contrapesos, se dice tener una seguridad jurídica para que la democracia siga en pie, pero con el reciente pronunciamiento de los presidentes de las altas cortes, junto con el presidente de la republica apoyando las políticas gubernamentales lo dicho anteriormente podría quedar en tela de juicio.

¿Cuál es el análisis de la actual situación? Diversas actuaciones y afirmaciones del Fiscal General, Defensor del Pueblo, Procuradora, Contralor general, además de la cúpula militar dan a entender que no solo la rama ejecutiva sino también los entes de control y los altos mandos de la Fuerza Pública tienen ideales encaminados en un mismo sentido, a eso se le suma el hecho que el partido de gobierno es mayoría en el legislativo y que suele ser apoyado por bancadas de partidos afines a este, no siendo todo, se tiene una percepción en la ciudadanía que el llamado “cuarto poder” referente a la prensa, tiene claras inclinaciones con el gobierno de turno. Todo lo anterior podría ser soportado por la ciudadanía y la idea de democracia si la rama jurisdiccional siguiera con autonomía, pero, dado los recientes pronunciamientos de las altas cortes, de las cuales solo dos (2) magistrados se apartaron de dichos comunicados y conociendo la crisis social por la que está atravesando el país, queda a entre ver la autonomía de esta rama del poder.

A la pregunta titular, podría ser una respuesta correcta: Si, estamos bajo una dictadura. No por el hecho que la ciudadanía denuncie que al manifestar posiciones en contra del gobierno de turno suelan ocurrir atentados contra los derechos humanos de los protestantes y graves violaciones al derecho internacional humanitario -lo que es preocupante- sino porque la percepción de que las tres ramas del poder parecen ir por el mismo sendero, sin entes de control que hagan una objetiva vigilancia por ser inclinados al partido de gobierno, sin unos medios que aparezcan como fuente confiable de información ante la ciudadanía, si bien, todo el poder no está bajo la misma persona, estamos bajo la Dictadura de partido único.