Este martes, 25 de mayo, Juan Grabois, dirigente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) en Argentina, llegó a Bogotá junto a una comitiva de 20 líderes sociales de su país con la misión de supervisar las protestas dentro del marco del paro nacional que se vive en Colombia en la actualidad.

Ese mismo día empezó a circular por las redes sociales un video en el que se denunciaba que las autoridades migratorias de Colombia le impedían el ingreso al país. 

En la publicación también se incluye el nombre de Ismael Jalil, otro de los activistas que viajó a Bogotá por invitación de diversas organizaciones, quien vivió una situación similar con las autoridades migratorias cuando intentó defender al activista argentino.

Finalmente, las autoridades determinaron que Juan Grabois sería deportado de regreso a Buenos Aires. Por otro lado, los 19 dirigentes sociales de la comitiva a los que sí se les permitió el ingreso, permanecerán en Colombia hasta el 2 de junio.

La deportación

Las autoridades migratorias aseguraron que los motivos para deportar al dirigente se justificaron debido a su reacción agresiva cuando se le señaló que tenía irregularidades en su documentación, ya que su pasaporte estaba vencido.

El activista argentino

Juan Grabois es una personalidad reconocida en Argentina debido a su cercanía con el papa Francisco, con quien se comunica con frecuencia.

Además, sus recurrentes críticas al gobierno de Alberto Fernández han desatado fuertes polémicas porque es considerado uno de los líderes más radicales de los sectores sociales que apoyan al peronismo.

Además de la CTEP, en la delegación hay representantes del Servicio de Paz de Justicia, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional, la Asociación Americana de Juristas, el Frente de Organizaciones en Lucha y la Asociación de Trabajadores del Estado.

Sin embargo, los ciudadanos argentinos pueden entrar a Colombia con el Documento Nacional de Identidad (DNI), que fue con lo que ingresaron los otros 19 dirigentes que formaban parte de la comitiva, ya que ambos países forman parte del Mercado Común del Sur (Mercosur).

«El extranjero, quien de forma vehemente, exigía su ingreso al país, basado en quién era y quiénes lo había invitado, fue dejado a disposición de la aerolínea con el fin de que se cumpla la orden de inadmisión. Migración Colombia rechaza este tipo de comportamientos, así como las presiones ejercidas para autorizar su ingreso e invita a los ciudadanos nacionales y extranjeros a respetar la normatividad nacional», agregó al subrayar que las autoridades migratorias tienen facultades para rechazar de manera discrecional el paso de extranjeros, como lo demuestra el hecho de que en lo que va de 2021, ya fueron inadmitidas más 1.500 personas.

Reacciones

La deportación del activista argentino, a quien se le impidió el ingreso a Colombia, volvió a tensar la relación entre los gobiernos de Iván Duque y Alberto Fernández, quienes ya sostuvieron un incidente diplomático a principios de mayo.

«Con preocupación observo la represión desatada ante las protestas sociales ocurridas en Colombia. Ruego porque el pueblo colombiano retome la paz social e insto a su gobierno a que, en resguardo de los derechos humanos, cese la singular violencia institucional que se ha ejercido«, convocó Fernández en respuesta a la deportación de Grabois.

El Ministerio de Relaciones Exteriores se manifestó al respecto: «Cancillería, en nombre del Gobierno de Colombia, rechaza firmemente las declaraciones del presidente Alberto Fernández, que desconocen que miles de colombianos han tenido, conforme a nuestro Estado de Derecho, todas las garantías para ejercer la protesta pacífica a lo largo y ancho del país».