Por Kevin Andrés Ruiz Bossio 

Estudiante de Relaciones Internacionales

Cartagena es una ciudad de contrastes, en la cual se evidencian hermosos paisajes citadinos de una época que no se olvida por la arquitectura, pero existe un trasfondo, una cara inversa de la ciudad, una pobreza sistemática que ha hecho que los propios habitantes, aunque amen la ciudad, deseen salir de esta para hacer sus vidas en otro lugar.

En la situación actual, esta pobreza ha generado una dicotomía en la cual se debe decidir entre salir y trabajar para mantener un hogar o así mismo infectarse, o morir de hambre.

Principalmente esto ocurre con las familias de estratos bajos, que en su mayoría vivían de negocios informales como mesas de fritos, empleadas domésticas, restaurantes o microempresas que por la crisis han sufrido de recesiones en sus ingresos. En esto radica un problema muy criticado por la propia comunidad, en su mayoría personas de estratos mucho más altos que los invitan a no salir de sus casas y a cuidarse, ojo con esto no estoy intentando justificar el hecho de que haya irresponsables que, en vez de ganarse la vida, han tomado la situación de manera folclórica haciendo parecer como si no hubiese nada.

La crisis en la ciudad ha golpeado de forma tan brutal, y no necesariamente teniendo en cuenta el número de fallecidos sino también los contagios. Esta situación ha dado a relucir problemáticas sociales que ya se vivían y que se han potenciado desde inicios de pandemia (pobreza, racismo, desigualdad, lucha de clases, corrupción, falta de conciencia, entre otros). Los hospitales no tienen recursos y camas suficientes para la gente que ingresa, los fondos de estos son robados, malgastados y mal administrados por los dirigentes de la ciudad y hasta de los mismos hospitales. La gente debe salir a trabajar y muchos negocios han quebrado, el capital (teniendo en cuenta el sistema que nos rige) poco a poco se ha direccionado a otros sitios y el gobierno ya no puede cobrar renta porque mucha gente ha dejado sus empresas, por lo que es probable que el fondo esté cayendo en recesión.

Las personas deben arriesgar sus vidas para obtener el sustento diario de sus familias, otras se están muriendo por el virus o de hambre en las calles que ahora mismo están desoladas y repletas, aglomeradas.

Nos hemos llenado de contrastes, en donde impera una necropolítica, y aunque el virus no discrimina clases sociales, estrato o género, se decide quien vive o quien muere, dependiendo su empuje financiero. Son ahora los inmigrantes quienes sostienen una parte de la economía local, se profesa la ayuda humana, mas los habitantes de calle piden limosnas y son ignorados cual no existiesen.

Estamos personas que tememos por nuestras vidas, y otras que simplemente salen a las calles como si todo fuese una farsa, como si nada pasase; están los que argumentan que es una irresponsabilidad incluso salir a las calles, incluso si no tienes dinero para tu día de mañana, y otros a los que no les queda más opción.