A poco más de un año de gobierno del alcalde William Dau, ya retumban centenares de voces en Cartagena que respaldan el movimiento ciudadano “Cartagena Corrige” con el que se intenta revocar el mandato del burgomaestre y cuya inscripción se realizó exitosamente en días recientes.

Y no resulta extraño que hoy se pronuncie un amplio sector ciudadano a partir de sus múltiples inconformidades, debido a que, los argumentos divulgados públicamente por ellos, siguen siendo los mismos por los cuales nos hemos pronunciado en el Concejo Distrital desde el primer momento en que se puso en marcha esta administración bajo el sofisma Salvemos Juntos a Cartagena.

Entre ellos, rechazamos al interior de nuestra corporación, el evidente incumplimiento en el programa de gobierno; el irrespeto a la ciudadanía y entidades públicas del distrito y fuera de ellas; la ineficiencia e inoperancia para irrigar los recursos públicos destinados por ley, a una amplía ciudadanía que sigue estando sumida en la pobreza –sobretodo, frente a los actuales retos que demanda la pandemia – . Y lo más importante, la falta de una gestión oportuna que no ha sabido brindar soluciones de fondo a los cartageneros frente a unas dificultades – históricas sí se quiere decir- en cuanto a sus necesidades básicas fundamentales.

La pregunta que nos hemos trazado, luego de escuchar a diversos sectores ciudadanos, incluso, de los estratos más bajos del Distrito, sigue siendo la misma: ¿hasta cuándo vamos a continuar aguantando los cartageneros que este gobierno equivoco, improvisado e inoperante, siga haciendo de la política una suerte de circo mediático?
Hoy vemos con optimismo, desde nuestra dirigencia, como crece el sentimiento de inconformismo colectivo, que está pidiendo – de una forma muy organizada – un cambio de gobierno y soluciones inmediatas en el presente. Lo que demuestra que, Dau Chammat, ha sido incapaz de dirigir de manera acertada, un gobierno sólido y estable, orientado bajo una lógica de resultados.

Su equipo de gabinete, ha estado sumido bajo una constante intermitencia de reemplazos por incompetencias, rodeado en muchas ocasiones, de personas claves que solo representan los aciagos intereses de las casas políticas tradicionales; y que hoy gozan, de su total respaldo y aprobación aunque resulte contradictorio. Por ello y muchas otras deficiencias, la ciudadanía se cansó de la pantomima teatral de un alcalde vanidoso y jactancioso, que dice ser el “papá de los cartageneros”, pero cuya incompetencia e irresponsabilidad por lo público, sólo demuestran lo grande que le ha quedado la ciudad a este improvisado dirigente.

Amén de cuál sea el resultado de esta convocatoria – legitima y constitucional-, hay algo que, si no podemos desconocer los cartageneros porque nos compete a todos. Y es que por el bien de las mayorías, hoy más que nunca, la ciudad necesita con urgencia de un gobierno abierto, dispuesto al dialogo y al consenso, eficaz y oportuno, que vele y trabaje decididamente ante las problemáticas que nos agobian.

Cartagena necesita una administración eficiente para su presente y su futuro, por lo que debemos tomar una decisión al respecto cuanto antes. Un gobierno que trabaje por el fortalecimiento de las comunidades vulnerables y el mantenimiento de las alianzas público – privadas. No queremos a un alcalde que no acepte, que para el bien de su administración, resulta necesario el control político desde las corporaciones que están destinadas para ello. Que no se trata de contradecirlo o atacarlo, sino de señalarle los puntos débiles –y evidentes- de su gestión para el beneficio de las mayorías.

Hoy más que nunca reitero el llamado que desde siempre le he extendido a todos los cartageneros de bien y que somos mayoría. Ha llegado el momento de despertar y tomar acciones decisivas ante los complejos retos que tenemos por delante y que no dan espera– entre ellos el covid-19- y exigir desde nuestra condición de ciudadanos, un cambio inmediato por una nueva administración que sí esté a la altura de los desafíos.