“Un pueblo sin el conocimiento de su historia es como un árbol sin raíces”, Marcus Garvey.

Por Álvaro Morales de León.

Desde que en 1984 la “Ley Emiliani” comenzó a regir trasladando a lunes festivo ciertas fiestas religiosas e históricas como la del once de noviembre, el día conmemorativo de la independencia de Cartagena, ha dejado de recordarse en su propio día tan importante acontecimiento histórico gracias al senador cartagenero Raymundo Emiliani Román, autor de esta norma legislativa.

¿Quién decidió qué fiestas o conmemoraciones se trasladaban a los lunes festivos?, no lo sabemos; sólo conocemos que en cuanto a las religiosas la decisión le correspondió a la Conferencia Episcopal Colombiana, comenzando con el traslado para un “lunes Emiliani” la fiesta del 6 de reyes que en ese año de inicio, el 1984, correspondió originalmente a un día jueves.

En el actual 2021, igualmente, este jueves 11 de noviembre, la fecha de la independencia de Cartagena, no será una Fiesta de Celebración Nacional, sino otro festivo “lunes Emiliani” que poco a poco irá borrando de la memoria nacional tan importante acontecimiento histórico.

Los “lunes Emiliani”, en cuanto a fechas históricas como la Independencia de Cartagena, han atropellado acontecimientos de gran magnitud como fue la primera, atrevida y aguerrida declaratoria absoluta de independencia del Reino Español en la Nueva Granada, la de Cartagena de Indias, la que como epicentro tuvo la Plaza de la Trinidad en el barrio Getsemaní, la hoy Plaza de la Aduana y el emblemático Palacio de la Proclamación, hoy convertido, por capricho del exgobernador Gossaín Rognini, dizque en un centro regional para el desarrollo de las artes, la cultura y las artesanía del departamento de Bolívar.

La celebración festiva de la insurgencia de la élite política de Cartagena, la del 11 de noviembre de 1811, comenzó a darse de manera espontánea desde el año 1812, el año siguiente a la declaratoria, y poco a poco, con el transcurrir de los años y con participación de los pobladores de sectores extramuros fueron incorporándose a su celebración expresiones culturales de la colonia con ritmos musicales como el mapalé, el fandango, la cumbia, las gaitas y los cabildos africanos.

Pero el sincretismo que desde 1934 por iniciativa del cartagenero conocido como “El Nené Martelo se ha venido dando entre el Reinado Nacional de la Belleza y la celebración de nuestras Fiestas de Independencia, a pesar de los esfuerzos de la autoridades y entendidos, no sólo ha venido degradándolas sino absorbiéndolas al punto que para muchos jóvenes cartageneros lo sucedido el 11 de noviembre de 1811 es un evento totalmente desconocido e ignorado.

Como eventos y obras de recordación y celebración de la Independencia de Cartagena hay que mencionar de manera indiscutible la inauguración en 1911, aunque sin terminar, del Parque del Centenario con su central e imponente Obelisco construido por el ingeniero cartagenero Luis Felipe Jaspe para la conmemoración de los 100 primeros años de la Independencia, aunque antes, en tiempos de la presidencia de Rafael Núñez, en 1886, ya se había erigido el “Camellón de los Mártires” para honrar la memoria y la valentía de los próceres de la Independencia fusilados por el sanguinario Morillo en 1916.

Otra importante escultura de recordación de la gesta emancipadora de Cartagena la constituye la efigie o monumento levantado en mármol en el centro de “El Camellón de los Mártires” y conocida como “Noli Me tangere”, no me toques, erigida con la mirada fija hacia la Bahía de las Ánimas y coronada como una expresión de rechazo a la opresión simbolizada con su mano derecha levantada y con el escudo republicano de la ciudad, el de la libertad, en su mano izquierda.

Finalmente, no olvidemos nuestra historia porque sin el conocimiento de ella somos como un árbol sin raíces.