Por Rafael David Pinedo

Estudiante de Derecho y Columnista

No es fácil plantear un punto de vista frente a un tema tan controversial y que mueve tantas fibras como lo es la cadena perpetua para violadores de niños menores de 14 años. Entiendo a todas las personas que piden esta pena para estos delincuentes, para mí también es un delito atroz y ningún ser humano se le debe vulnerar su pudor y su libertad sexual. Estoy de acuerdo con que deben ser castigado con una pena acorde a la gravedad de sus actos, sin embargo, las penas según la dogmática jurídico penal tienen unos fines, que analizaremos para determinar que tan viable o no es la cadena perpetua en Colombia. La pena en Colombia tiene tres fines: la retribución, la prevención general y la prevención especial.

La primera, dispone que la persona que comete el delito debe devolvérsele una pena como castigo, esta debe ser justa y proporcional a sus actos, en cuanto a este fin no ahondaré en profundidad, no quiero inmiscuirme en el tema de si es proporcional o justa la cadena
perpetua para este tipo de delitos, presumamos que, si lo es, punto a favor.

La prevención general busca un fin en cuanto a la sociedad, esta es positiva cuando el
ordenamiento jurídico busca proteger los bienes jurídicos a través de la pena, es decir,
proteger a la sociedad de los delincuentes, está bien. Es negativa cuando busca con la pena
advertir a la sociedad que le pasa si delinque. Aquí está el quid del asunto, este fin de la pena
esta inmerso en un dilema ético, porque si bien persigue un interés legítimo, el problema es
que instrumentaliza al individuo para lograrlo al mejor estilo maquiavélico, lo que, a todas
luces, desconoce los principios constitucionales pilares del Estado como la dignidad humana.
Como ultimo fin esta la prevención especial, la cual se enfoca en el delincuente. Es positiva
cuando busca neutralizar al delincuente, es decir, que no reincida, está claro que con la cadena
perpetua se va a lograr. Y es negativa en la medida que busca resocializar, rehabilitar y
reeducar al delincuente, bajo la teoría de que delinquir es una desviación de su habitar en
sociedad y para reintegrarlo se necesita un trabajo interdisciplinario. En mi opinión este si es
el camino, y por ende la cadena perpetua va en contra de este fin de la pena, cuando a una
persona se le encarcela no solamente se hace para castigarlo, sino también para que cumplida
su condena esta se reintegre en la sociedad y no vuelva a delinquir. Además, el tema de
sostener personas privadas de la libertad en centros penitenciarios por toda su vida
presupuestalmente supone una carga inmensa e insostenible para el Estado colombiano, el
INPEC el año pasado reveló que cada individuo en detección intramural le cuesta al Estado
22 millones de pesos al año y hay aproximadamente 116.000 personas en esta situación.

Eso en cuanto a los fines de la pena, pero hablando un poco de política criminal, algunos
expertos temen a que esta ley aumente el número homicidios de menores a razón de que los
violadores buscaran a toda costa no dejar rastros de los delitos cometidos.
Los congresistas no pueden caer en el populismo de concederle de tajo lo que la ciudadanía
reclama solo para captar votos de cara a las próximas elecciones, hay que digerir con
suspicacia las situaciones, en este caso el pueblo lo que pide es que cesen las violaciones a
los niños y creen que la cadena perpetua es el camino para que esto suceda, sin embargo, el
legislativo debe entender que por las razones que hemos expuesto no es la manera correcta,
mas, debe encontrar soluciones alternativas para resolver la problemática.