Dedicado a Ginna Márquez.

Por Rogelio Tirado

Con tres personas más estoy realizando una idea de negocio productiva ambiciosa, en la cual buscamos implantar nuevos aspectos a la hora de asimilar la realidad; a primera vista puede parecer un proyecto filosófico educativo; sin embargo, nuestra estructura pretende posicionarse dentro de las remodelaciones técnicas en cualquier idea que no tenga incluido los adelantos transparentados por la ciencia, buscando innovar con el propósito de obtener mejores rentabilidades económicas. Recuerdo la primera vez cuando pensé sobre la relación que tienen las personas con las cosas, religar, era muy niño, tenía escasamente 6 años, no me gustó. Declaraban, hay que proceder de una forma, pero no se comportaban de la misma manera que decían.

Por ese entonces aunque más adelante como a finales de mis 7 y en los 8 ya cuestionaba la realidad, ¡era confusa!, parecía no existir una sola. Por un lado, la que expresaba mi mamá en ese tiempo, ¡según! le conté cuando era más niño como a mis 3½ que: “salía de noche a curar personas con el doctor…”, “cruzaba las paredes, el agua no mojaba cuando caminábamos bajo la lluvia” ¡cosas de los sueños!, obvio en ese momento no podía reconocer como tal. Cuando me dio hepatitis a los 7 todo se descompensó causándome alucinaciones, recuerdo una en particular: era una araña la cual se hacía grande ¡siendo tan pequeña! Asimismo, comparaba la realidad perturbadora de los 6 años con las anteriores. Mis juegos de niño eran “normales”, con mis amigos de la infancia ¡uff! ¡eran suficientes! siempre fui afortunado por la cantidad de personas con las que podía tener contacto y por mis hermanos; los últimos tres éramos Víctor, mi persona y Fernando, Alexander, el mayor, ¡estaba grande! además, comenzaba a mostrar problemas, Patricia al ser mujer tenia juegos diferentes; la compañía era permanente aunque peleábamos, siempre nos reconciliábamos; ¡bellos recuerdos esos!

En el segundo semestre del 2008 pude entrar a la Universidad de Cartagena uno de los logros más grande acontecido en mi vida; aún recuerdo cuando dejé de sacar copias, porque a finales del tercer semestre de historia comprendí que en la universidad no podían resolver las preguntas que me motivaban a investigar; las  surgidas en mi hogar, por el maltrato padecido de mi hermano por parte de mi papá y la sociedad; esa que no se comportaba como debían según sus propios preceptos. A los 13 años decidí confrontar con mis actos a la realidad, este enfrentamiento estaba ligado al libertinaje que tuve desde esta edad, la cual inició después de una “¡limpia!” que me dio mi papá sin razón, a él le gustaba pegarnos por “quejas” de los vecinos; ese día recuerdo haberle dicho, golpéame en todas partes, pues ese sería el último día que dejaba. Los vecinos manifestaban que era “la peor persona del barrio”, a los trece se me concedió ese título; el cual era injusto pues mis vecinos no eran un ejemplo a seguir aunque no perturbó, la hipocresía no fue algo que toleré nunca.

Siempre traté de ocultar mi persona a los ojos de los demás; nunca entendieron mis comportamientos; sí, eran más cercanos al mal que a lo que llamaban el bien; aunque no tenían nada que ver con eso de bueno o malo, puesto no le hacía daño a nadie; nada más estaba interesado en resolver mis cuestionamientos los cuales iniciaron en mi casa con la violencia intrafamiliar a la que nos sometió nuestro padre y los vecinos hipócritas que no aceptaban nuestra naturaleza. La mayor apropiación de información que experimenté fue cuando llevé a cabo mi vida contemplativa acompañado de sustancias así, alcohol, cigarrillo y con un computador conectado a la red. Fue en este momento donde desarrollé las investigaciones pertinentes al reconocimiento de la realidad usando el método materialista-dialectico en el cual creía se podía sustentar toda la realidad circundante, dado que alternaba mi vida entre la contemplación, las clases de la Universidad y mi militancia pude organizar todo en una sola búsqueda.

Las mejorías en las innovaciones de los productos y servicios elaborados en Cartagena deben ser de carácter epistemológico en un primer momento, es decir, llevar a reconocer la naturaleza de las cosas a fin de incluirlas en la solución de los problemas adyacente. Los conocimientos variados adquiridos en el contacto con las personas no los organicé hasta cuando inicié las investigaciones de las generalidades de las ciencias naturales ya al final de mi vida contemplativa. Volver a estudiar el cerebro, a su vez el encéfalo, permitió entender la naturaleza de las personas desde un sentido teórico acorde a los descubrimientos de las ciencias; con ello a identificar el origen de la violencia intrafamiliar en la que estuve inmerso desde niño y no quise dejar. Dejar era  aceptar las cosas, como si solo fueran así y ya, sin embargo, sabía que no tenían que ser así.

Los hechos más trascendentales de mi vida fueron los distintos maltratos que le propinaban a mi hermano mayor al ser una persona poco entendida por la sociedad; nunca pareció una persona mala, no veía mal en su actuar, por lo menos no más que los actos que realizaban los vecinos; cosa que demostré hace menos de dos meses ¡el 10 de abril!; por los días donde hice las pases con mi papá, debido a que decidió defenderme ante los atropellos históricos que me habían descargado. Ellos se mostraron peor que lo que decían de mí, ese día me amenazaron cuatro vecinos de muerte, la policía tuvo que sacarme de mi casa con el propósito de salvaguardar mi vida, no obstante, me esposaron en un cepo por 40 minutos, estaban decididos a atentar contra mi integridad: ese día recuerdo haberlos expuestos, les grité sus formas de ser, los cuales no son acorde a un buen comportamiento.

La naturaleza no se comporta como dice el materialismo-dialéctico, en este la energía es brujería; cuando confronté la naturaleza sustentada en este método en el 2018 se me perdió la realidad, no encontraba sustento lógico, tampoco tenía con quien aclarar las ideas; en ese momento fue tremendo por primera vez, todo era caos. Ya no tomaba; ya no vivía en la vida contemplativa, ya había sido representante regional de los aprendices del SENA; estaba en una relación amorosa que no me favorecía, la cual decidí apartar de mi vida, algo doloroso; sin embargo, fue lo que me dio la posibilidad de ser “loco” por primera vez en la vida; pues esta persona me hizo ver como un trastornado mental, je, je, je, je; por el cual pude sentir lo que sentía mi hermano en su trato cotidiano; asunto que aclaró el problema.

En el 2019 había esclarecido la realidad, mas era exclusiva de mí pensamiento, no había nadie en el pasado, ni en el presente que la definiera sustentada en los criterios generales de los adelantos científicos que estaban inmersos en las tecnologías del hoy-fáctico. Si nos quedamos en Colombia, lo más adelantado era la organización en la cual milité por diez años, la que manejaba el método del materialismo-dialéctico cosa que se superó con la nueva física, la que llaman cuántica, dado que en esta la naturaleza se comporta en probabilidad o posibilidad de ser en su límite y las expresiones son emergencias que surgen de coalescencias. En este año buscaba compartir mis conocimientos implementándolos en empresas tecnológicas productivas, volví a la Universidad, la cual había abandonado porque sentía que no respetaban. Le presenté una idea innovadora a una profesora con la que hice un trato, ¡me quedó mal! por prejuicios de otros; que pena, creía que era una mujer poderosa. Sin embargo, se logró alterar el conocimiento estatuido en esta institución a tal punto que los profesores me cancelaron socialmente llamándome “loco” e invitando violencia a mí integridad, cuando mi persona había abandonado la violencia física. Todo ocurrió indiscutiblemente por no comprender lo que decía, ni siquiera dejaron expresarme; fue algo feo.

Ahora bien, el avance al cual se llegó es el que estamos promoviendo en la idea de negocio La Chagra, comprende principalmente en mejorar en la visión de la realidad circundante, creando un nuevo ser humano capaz de superar el humanismo-antropocéntrico pasando por el transhumanismo de este momento, que no solo cambiará la epistemología sino incluirá mejoras en la biología; el fin de todo es llegar antes al posthumanismo, debido a que las primeras culturas que alcancen este punto de la historia verán antes la naturaleza tal cual está descubierta. Nuestro negocio busca mejorar las capacidades de innovaciones, adaptar los criterios a los avances técnicos. Así surgiría un nuevo humano respetador de la naturaleza capaz de innovar con los conocimientos de la realidad del momento. Cuando se me perdió la realidad me di cuenta que las personas vivían en un sin sentido como en una simulación programada y/o entrenada por los fetiches o los poderes; en este punto de mi vida en el 2019 planteé la idea de crear una filosofía soteriológica capaz de mejorar a las personas  teniendo como objetivo principal la comprensión de la naturaleza. Aquí encontramos lo pertinente de este escrito, en el cual me presento al público, y planteó los temas que quiero tratar en este espacio los cuales todos están ligados al nuevo humano venidero.