Por Rogelio Tirado 

La inspectora estaba en una audiencia aquí en la troncal por eso se corrieron las audiencias que teníamos presencial, dentro en la oficina —declara la secretaria de la inspectora—. O sea, usted me esta diciendo —dice Rogelio— que la citación que tenía a las 10 de la mañana del día 07del mes de julio de 202, no se va realizar a las 10 de la mañana porque la inspectora… Estoy diciendo —la secretaria— que sí se va hacer la audiencia con la inspectora, la vamos hacer ya. Pero no a la hora —afirmó Rogelio—estipulada.

Que se correrá —expresa la secretaria— un poquito, no estoy diciendo que sea más de una hora se va a correr un poco porque estábamos… Un poquito es un concepto complicado ¡no! —afirma Rogelio— Cuánto voy a esperar y yo espero. Buenos días —llega alguien X— La inspectora de policía esta haciendo una diligencia, entonces ella está —revela un señor— terminando, una vez termine, la audiencia empieza. O sea, espero 20 minutos —tranquilizó Rogelio—. Espera 20 minutos, de pronto en menos lo puedo llamar —con tono agradable termino la secretaria.

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Ya va empezar —se escucha la voz de la secretaria a la distancia—. Estaba bastante alterado —dice la vigilante a los policías que llegaron—. En tono de acusación, por lo tanto, de calumnia, porque no le presté atención —susurra en su pensamiento Rogelio—, las vigilantes tienen sus funciones claras, entre ellas no es ser recepcionista. Adelante la audiencia va a dar inicio —guía la secretaria amablemente— llamando a los policías para que nos acompañen.

—Buenos días.

—Adelante.

—A dónde (?).

—Acá, se hacen las audiencias aquí cuando son más de cinco o tres personas se hacen acá en el salón de evento…

—Salón 9.

—Pero como el salón está ocupado vamos a ir al otro.

—La inspectora llegó a las 10:48.

Vamos a iniciar la audiencia, primero nos identificamos —fueron las primeras palabras de la inspectora Marina Cabrera De León— Ulises rico xxxxxxxxx (la inspectora señala que lleve su documento donde se encuentra la secretaria) —Ulises— se desplaza y entrega su cédula, así hasta que todos dan su identificación.

No tengo cédula en físico —mostró Rogelio su celular donde tiene la cédula en foto—

—De donde es, dice 73.

—Sí, tengo 37 años.

Vamos a seguir con el orden de la diligencia —divulga la inspectora— mientras identificamos las partes, los querellantes ya denunciaron la querella mediante la querella y el querellado a fin de que conozca los «hechos». El señor Rogelio Antonio Tirado ¿es usted? —Afirmó— Voy hacer una lectura de la querella que se presentó en su contra. Antes primero decir algo (Aquí también estamos grabando). Lo primero que debo señalarles es que las competencias de las inspecciones, las autoridades de policía son de carácter preventivo; o sea, la idea de esta audiencia no es solo llegar e imponer medidas sancionatorias, la idea es llegar a un acuerdo ¡verdad!, ojalá en lo posible de que se comprometa la parte que presuntamente mantiene los comportamientos contrarios a la convivencia, se comprometa a no seguir con dicho comportamiento ante esta inspección de policía.

«Presuntamente» —deja claro Rogelio—. El orden, la palabra interviene cuando yo le confiera la palabra ¡ya! —confrontando proclama Marina— cualquiera de ellos me intervienen cuando yo les confiera, mientras tanto, voy leyendo los «hechos» que motivaron esta audiencia la cual dice: El señor Huwes Paternina Mendoza dice que el señor Rogelio Antonio Tirado Espitia no escatima un momento cada vez que tiene una trifulca con su familia para hacernos parte de sus problemas provocándonos con palabras […] La señora Ruby Vásquez Varela, declara, —sigue la inspectora– cada vez que pasa por la puerta de mi vivienda escupe en la calle sobre todo si mi esposo Manuel Vélez Bru se encuentra sentado sobre la acera de la casa.  En vista que la situación cada día se ponía más tensa decidí dirigirme al señor Tirado Espitia, con el fin de que me explicara el porqué de su comportamiento al transitar por el frente de mi casa.

Ese día ella llegó con su esposo a pegarme y amenazarme dentro de mi casa; en tono de amenaza me decían sal para pegarte, salí, no me hicieron nada, cuando volví a entrar la señora muy recatada me lanzó un escupitajo estando ya dentro de mi vivienda, en plena pandemia del coronavirus; a mi juicio fue un ataque biológico dirigido en contra de mi persona. Ella miente en esta declaración —afirma enfáticamente Tirado— mi persona en ningún momento le he insinuado violencia física, en cambio ellos solo se expresan físicamente; ellos realizan tertulias donde el tema principal es mi persona. Lo único que podían hacer en contra de él era agredirle físicamente —Sigue leyendo la declaración de Ruby Vásquez la señora inspectora— lo que estaba haciendo era a apropósito […] El día 10 de abril del 2021 nuevamente el señor Rogelio Antonio Tirado Espitia siendo las nueve propicia una discusión con su padre en su casa […]

Ese día señale —revelo Tirado— solo al señor Huwes Paternina Mendoza los demás se metieron, mi discusión era en mi casa y como ellos no dejan de calumniar dicen cosas que no son, además omiten parte fundamental, ese día este señor me amenazó porque tenía un arma y él si me pegaba un tiro, lo dijo muchas veces, que me iba a pegar; si no es por la hermana me golpea, obviamente decía que me pegara buscando el propósito de denunciarlos, ellos no son unas santas palomas, todo lo sucedido se debe a que quería mostrar el comportamiento de las personas que por más de 25 años me han calumniado e injuriado.

Ese día Huwes, Ruby, Fermín, Ulises y Manuel me amenazaron de muerte al frente de toda la comunidad, la policía y mi familia. El señor Fermín Peña llegó del más allá a pegarme a mí casa como si el fuera el vengador del barrio, todos gritaban, en ese momento solo me callé para escucharlos la verdad ya había logrado lo que quería. Ellos se mostraron peor de lo que decían de mí, pues mi persona jamás a usado arma de fuego, ni he amenazado con el uso de una, mucho menos les he caído como el corozo, en bonche, estas denuncias son en su mayoría calumnias a mi persona. Ella no puede probar nada de lo que dice.

El señor Ulises Rico —continúa leyendo la inspectora— Soy yo —aclara Ulises— El señor Ulises Rico Rodríguez —repite la inspectora— agredido verbalmente por este señor Tirado en su publicación dice que soy un sicofante. El señor Fermín peña Arroyo… Perdón, —interviene Ulises— perdón, él dice que yo soy… La palabra usted la da en su momento ¡no! —recuerda Rogelio— Ulises Rico… —en tono de autoridad determina la inspectora— Quien dirige la audiencia soy yo. Exactos —asiente Rogelio—. Quien dirige la audiencia soy yo, ¡te quedo claro! —refiriéndose a Tirado, se nota la imparcialidad por parte de Marina— ¡Sí, me queda claro, pero para todos! no solo para mí —recalca Rogelio—. Sí, eso es lo que dijo que soy un sicofante —concuerda Ulises— ¡Bueno! eso fue lo que leí —continúa leyendo la denuncia la inspectora Marina—. Fermín Peña Arroyo, motivado por el escándalo […] apersonándome de la situación les exigí respeto […] respondiéndome el señor Tirado Espitia que yo era un maltratador de mujeres; me gustaría que probaran esta conducta sobre mí.

El señor Huwes Paternina Mendoza, Ruby Vásquez Varela, presidenta de la junta de acción comunal de villa Sandra II y Marta Paternina Mendoza coordinadora de comisión de convivencia y conciliación de la junta de acción comunal del barrio Villa Sandra II, Iris Vásquez Varela, Manuel Vélez Bru, Fermín Peña Arroyo tesorero de la junta de acción comunal de Villa Sandra II, procedemos a entablar la denuncia.

Señor Rogelio que tiene que decir frente a estos «hecho» —termina La señora Marina—. No son hechos, los hechos son otra cosa, estas son calumnias por parte de este grupo de sicofantes —aclara Rogelio y continúa—. Lo que digo se sustenta en la realidad histórica, soy historiador de profesión, la historia para mí es fundamental; llevo más de 25 años maltratado por la comunidad, todo el barrio, todas estas personas me han calumniado han sido sicofantes hacia mi persona, me han amenazado de muerte las cinco principales personas que usted a señalado, ellos tres Huwes Paternina Mendoza, Ruby Vásquez Varela, Ulises Gregorio Rico Rodríguez; también Manuel Vélez Bru y el señor Fermín Peña Arroyo.

Por otra parte, la ilegalidad es bastante reconocida en Colombia; el que no paga impuesto es ilegal a si de sencillo —sigue Rogelio— Han vulnerado mis derechos fundamentales constitucionales, me han limitado las posibilidades de ser desde hace más de 25 años, han difamado mi nombre, han maltratado mi ser, que es un derecho fundamental que todas las personas tienen. El problema de mi casa no es solo un problema de mi papá y de mi hermano sino un problema que fue inducido y creado por los «buenos» o inhumanos vecinos. Por sus problemas de irrespeto, negación del otro, no-ayuda acorde a la convivencia, además, por su inapropiada moral que se basa en lo que ellos creen y no en lo estipulado.

Esta es una parte de la investigación que realicé como filósofo moral que soy; ahora la estoy presentando en la humanidad desde esta forma, ya que las posibilidades que tuve antes me limitaba todo. No me retracto de muchas de las cosas que dije; creo que el señor Peña es totalmente un maltratador de mujeres, eso es lo que ha venido haciendo en toda la historia del barrio. Maltratador de mujeres tiene muchas significaciones entre una es meter cacho, si hay prueba, tiene un hijo fuera de la casa; yo no los estoy denunciando… Bueno —interviene la inspectora–. A ellos jurídicamente sino una denuncia pública —continúa Tirado— a mí esto me ha traído tanto problema. No he podido solucionar mi vida a causa de los problemas que me tocaron padecer, obviamente no fueron creados por mí, debido que lo vengo viviendo desde muy niño; este asunto atravesó tanto mi vida que en vez de estudiar una carrera de ciencias naturales elegí una de humanidades; no estoy diciendo que mi profesión de historia no me gusta. No me siento mal por la decisión importante de mi vida; creo que cuando tuve liberta de ser pude ser en un alto nivel.

Que más tengo que decir, ¡bueno! en la calle uno escupe, en cambio ellos invaden el espacio público. Tienen una escalera que se les dijo que no la podían ubicar en ese lugar porque violan la libre circulación; de hecho, por ella nos hemos golpeado. Mi papá le dijo al señor Ulises cuando la estaba poniendo; no le importo lo dicho, ya que están por encima de la ley como se nota hora en esta audiencia que me difaman con el beneplácito de la inspectora. Hay derechos. Uno trabaja en norma, yo soy una persona intachable en mi comportamiento, mi historia lo demuestra, solo daré una referencia; fui representante regional de los aprendices del SENA Bolívar, en esa institución los aprendices te exigen un comportamiento acorde en la norma. Mis actos son por que me estoy defendiendo de lo que ocasionaron.

El problema de mi casa es un problema de mucho conflicto, de hecho, mi papá y mi hermano tienen condiciones mentales por las cuales se dejan manipular por vecinos… Bueno —interviene nuevamente a fin de inducir cierre a mis palabras, la inspectora—. El problema que ellos traen a colación es un problema que hice que ellos vinieran a traerlo —afirma Rogelio—, allí ellos lo manifiestan; he hecho que esto se vuelva este problema, porque quiero una solución… Bueno ya le iba pedí… —declara la inspectora—. La solución es que hagan lo que tengan que hacer, en la norma, en la norma, no en lo que ellos crean —termina Rogelio.

Bueno, como dije desde el principio —en tono conciliador propone la inspectora—, nosotros aquí cumplimos una función preventiva, no queremos llegar a los extremos a imponer medidas correctivas, que de pronto, si impongo una multa a cualquiera de las partes o a la parte que presuntamente viola los derechos, que debe hacer, pagar… ¿Cómo?’, ¿cómo? —Rogelio pide que le repita— Que si impongo una multa que es lo que me dice el código —sigue Marina— que tiene que hacer la parte a la cual se le impone, pagarla cierto, sería la solución; pero mientras que la persona no tomé conciencia de que su actuar no es el debido. Sí no se compromete ante la autoridad que su actuar no es el correcto de nada sirve ponerle la multa; esa no es la razón de ser de las inspecciones de policía, la razón de ser es, prevenir, evitar conflicto dentro de la comunidad. Llamar a las personas que traten de vivir en sana convivencia; entonces lo que yo utilizo aquí y es lo que voy a proponer.

Ojalá lo hagan de forma consciente, sobre todo usted. Puedo decir algo —interviene Rogelio—. Permítame y le doy la palabra —aclara y sigue la inspectora—. Señor Rogelio que se comprometa ante esta inspección a través de un acuerdo de parte a que no va a ejecutar comportamientos contrarios a la convivencia. Que dice la ley, si esa persona, quien violáce, no estoy diciendo en estos momentos, a esta instancia, no estoy dando por hecho que tú tienes la culpa, usted es responsable; estoy diciendo en el evento que una de las partes viole entonces se sigue el procedimiento y se impone la sanción. Si la persona incurre ya estaríamos en otro terreno, que es el terreno penal. Es a lo que yo quiero invitar ¡hombre! vamos a firmar un acta de convivencia.

¿A quién le da la palabra? a mí —Rogelio— Sí —responde la inspectora Marina— Soy una persona que no peleo físicamente —declara Rogelio Tirado y continúa— no me meto con nadie. He tenido la facultad de tener una familia como la que tengo que me dio la posibilidad de entender la naturaleza de las cosas, sé que eso no lo entiende nadie aquí ¡no me interesa! En ese sentido mis asuntos no son contra las personas sino culturales, es decir, mis problemas son con la moralidad, la cultura moral. Provoco como debate, cuando busco algo; en cambio ellos llevan más de 25 años reuniéndose a difamar mi persona. Soy tan ermitaño que pasó dentro de mi cuarto no hablo ni siquiera con mi familia, o sea, acta de compromiso por el buen comportamiento mío(?) ¡Bueno!, para mí es normal porque yo siempre me porto en la norma. Perfecto —asiente la inspectora—. Desde que fui representante me porto en la norma —afirma Rogelio—. Eso es importante porque sobre eso es el acuerdo que se va a firmar (ya en este momento se nota la imparcialidad de la señora Marina, la inspectora de policía).

Yo puedo decir algo —pide la palabra Ulises— Mi nombre es Huwes Paternina Mendoza interviene intempestivamente Huwes sin que se le asignara la palabra— lo que se está reflejando aquí es que él tiene sus problemas internos familiares y los exterioriza…, a todos nos trata de basura, y eso es lo que yo quiero que se le ponga punto final a esto […] yo particularmente «doctora»… La idea es esa, evitar —en tono conciliador manifiesta la inspectora—. Yo se lo dije a la policía ese día —sigue Huwes— yo no me tolero más esto. Lo que le dijo a la policía fue que me iba a matar con su arma de fuego —aclara Rogelio— frente de todo el barrio al frente de todo el mundo. Vamos a buscar la solución, de todas maneras, hay amparos… —de nuevo en tono conciliador interviene la inspectora.

En realidad, yo vivo en el segundo piso —toma la palabra Ulises—, ella es mi cuñada (Ruby), en realidad no he tenido problemas con el muchacho. Lo que quiero traer a colación es cuando ya comenzó a formar incidencia con los vecinos; a mediados de diciembre que trajo unos compañeros en la madrugada se puso a tomar, le echaron el cuadrante a las 3 de la mañana a poner música. Mentira no teníamos música, estábamos sin música, solo hablábamos; otra calumnia —clarifica Rogelio—. A nadie le gusto —Dice Ulises—.

El señor Ulises no tiene nada que decir sobre consumo de alcohol, por que él es un drogadicto que pasa consumiendo tres de los cuatro fines de semana que tiene un mes en la calle donde vivimos; el alcohol es una droga. Lo sé muy bien, pues mi persona era la persona más alcohólica que conocía y todo el mundo que me conocía decía lo mismo —dilucida Rogelio— ahora ya no soy alcohólico. En la familia aflora que el tiene unos amigos guerrilleros —declara Ulises—. Ojo con lo que dijo —apunta Rogelio— me esta acusando, en tono de difamación de tener nexos con la guerrilla, cosa que es falsa, en toda mi vida se ve claro que no tengo ni quiero tener relaciones con ningún grupo fuera de la ley. Esta acusación es muy problemática, pues la hace al frente de dos policías, en la cual usa argumento que no tienen nada que ver, por lo tanto, sin prueba; después dice que no es un sicofante.

No tengo ningún problema, ahora sí él quiere arreglar por lo sano ¡lo arreglamos! —expresa Ulises— Pues somos vecinos él tiene que pasar todos los días por el frente de mi casa. «Doctora» solamente voy a decir algo —interviene Ruby Vásquez— este jovencito que está aquí, se crió con mi hijo, son casi de la misma edad; entonces fíjese el dice que no se le da cabida para participar en la junta de acción comunal eso es falso. Cuando fuiste tú secretario de educación (hace como 6 años), hay tengo la resolución y hay estás tú, pero no puedes decir eso. Tengo una resolución donde él está. Puedo decir algo sobre la calumnia que ella me está haciendo —expresa Rogelio— yo dije que quería participar en una reunión, ella me dijo que no podía participar en esa reunión de la junta de acción comunal y que esa era una reunión de dignatarios; sin embargo, ese día estaba un edil que se crio en el barrio, el cual ya no vive en el barrio, obvio no es dignatario.

—Casi al unísono los querellantes manifiestan que quieren concluir de la mejor forma—.

Quiero decir algo, usted cómo se llama —pregunta Rogelio—. —Marina Cabrera De León, inspectora de policía comuna N°8.—. Nosotros podemos solucionar el asunto, mas hay que dejar claro la realidad. Yo no he amenazado a nadie ¡a nadie! Y obvio tampoco tengo amigos guerrilleros, eso es una difamación. Sí digo tóquenme; mí cabeza es una de las cabezas más prodigiosas que he conocido en la historia de este mundo, las personas como yo hacen cosas. No les he hecho nada más que demostrar que no son las buenas personas que se creen que son. Por otro lado, la policía no me defiende, la policía está en contra mía, siempre está en contra mía; de hecho, me han amenazado un sinnúmero de veces, no me porto mal, soy un académico que solamente está investigando, esta es una investigación donde estoy poniendo en juego mi vida. Lo puedo comprobar. Duro días sin salir de mí cuarto, la relación con ellos a mi me da igual.

Dicen es un problema familiar; no, no es solo familiar es un asunto que se crea por la interrelación que existe entre mi familia y las personas que están circundante. No es familiar, es un problema social, se trata de un affaire de enfermedades mentales; ellos se hacen las víctimas, mas no lo son; ellos han dicho, han hecho, han manifestado, han declarado improperios sobre nosotros por más de 25 años y no debe ser así; esa investigación ya está hecha. La trascendencia que tiene la sociedad al frente de las personas que tienen trastornos mentales es crucial para entender los comportamientos mentales de las personas; eso está reconocido por el mundo académico… Señor Rogelio —interviene la inspectora.

En ese sentido —sigue Rogelio— a mí me gustaría que se le preste mayor atención a este asunto de las enfermedades mentales relacionado con la sociedad. Por otro lado, con ellos no tengo contacto, a mí me da igual sus vidas. Sí, hice que esto pasara con el propósito de dar una solución al problema de mi casa. Básicamente es: cuando mi papá llegaba, los vecinos le decían que reprendiera a sus hijos; éramos niños cuando eso comenzó, es lo que ha pasado desde antes de tener uso de razón, desde antes de mis 5 años pasa. Los vecinos vienen y le dicen, ve le tienes que pegar a tus hijos por que hizo esto; ¿cómo así? Ahora bien, Este fue el momento donde yo decidí revelar la situación públicamente por el objetivo de que se diera a conocer.

Voy a comentar lo siguiente; como no tenemos impresora tenemos que redactar y mandar a imprimir el acta. Señor Rogelio le voy a agradecer el favor, el lunes a cualquier hora viene para que me firme el acta de compromiso mutuo de no agresión y se cierra la diligencia y no tenemos más nada que hablar —a manera de finalización concluye la inspectora Marina Cabreara de León que ya en este momento se mostraba imparcial.

Nota: Debo declarar que no estoy de acuerdo con ninguna de las acusaciones que me hicieron en estas denuncias, es más las considero un grupo de calumnias e injurias hacia mi nombre. Lo que me pareció problemático en la audiencia fue, la presencia de la policía que me amenazaba, en un momento uno de los agentes se me acercó acechando me; asimismo, el comportamiento de la inspectora que de ante mano me juzgo. Espero que los policías no me hagan nada, aunque creo que eso no será así —murmura Rogelio.